Buenos Aires, 29 sep (EFE).- La jefatura de un departamento de la policía de Argentina, en la zona más castigada por secuestros con fines de extorsión, fue descabezada hoy y cesados sus integrantes, quienes además fueron acusados de un complot para asesinar a un ministro y a un juez.
El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, León Arslanian, anunció el cese de 36 oficiales y suboficiales de la regional San Isidro, distrito a las afueras de la capital argentina caracterizado por lujosas mansiones que lindan con la mayor "villa miseria" (barrio marginal) del país.
Esa nueva purga en la policía provincial, la quinta en menos de seis meses, fue comunicada en rueda de prensa un día después de que el subsecretario de Seguridad, Martín Arias Duval, presentara una denuncia penal por un presunto complot para asesinar a Arslanian y al juez Fernando Marotto.
"No lo descarto", respondió el ministro cuando fue consultado si los policías cesados estaban involucrados en una conjura para asesinarle y también para matar al juez Marotto, complot del cual su ministerio tuvo conocimiento el pasado viernes por "una denuncia telefónica anónima", según dijo.
Según esa denuncia, el comisario Rubén Cabrera y otros oficiales de la jefatura del Departamento policial de San Isidro habrían contratado a dos sicarios para asesinar al ministro y a Marotto, quien en reiteradas ocasiones achacó a la policía complicidad con organizaciones criminales.
Arslanian, quien presidió el tribunal federal que en 1985 juzgó en audiencias públicas y condenó a las ex juntas militares de la última dictadura (1976-1983), fundamentó el cese de los 36 policías por estar involucrados en "diversos hechos de corrupción" y por su "inacción" para combatir el delito.
Por otro lado, el juez Marotto dijo a la emisora de radio local América que no le "sorprendió en absoluto" la posibilidad de un complot para asesinarle porque -destacó- "desde hace tiempo" realiza denuncias públicas sobre "la corrupción policial" en la zona norte del Gran Buenos Aires.
El magistrado, de un tribunal de apelaciones de San Isidro, anticipó "un escándalo muy grande" cuando concluyan las investigaciones judiciales sobre "la participación de funcionarios policiales, inclusive de otros funcionarios no policiales, en organizaciones criminales"
La policía de la provincia de Buenos Aires tiene unos 45.000 agentes y se la conoce como "la maldita bonaerense" por los casos de asesinatos, corrupción, narcotráfico, robos, protección de delincuentes y enriquecimiento ilícito de muchos de sus oficiales y suboficiales.
Desde que asumió el 13 de abril pasado como ministro de Seguridad provincial, cartera de la cual depende la policía, Arslanian ha cesado a alrededor de 850 agentes incriminados en diversos delitos y también ordenado sumarios contra otros 2.000 por infracciones reglamentarias.
Hace dos semanas el ministro ordenó que todos los policías bonaerenses de las divisiones antinarcóticos sean sometidos periódicamente a análisis de sangre y de orina y a rinoscopias para determinar si consumen drogas, una medida que causó malestar en esa fuerza de seguridad.
En tanto, en la ciudad de Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, jueces, fiscales y policías coincidieron hoy, en un seminario auspiciado por la Fundación alemana Konrad Adenauer, en la necesidad de una "clara política criminal por parte del Gobierno" para combatir la delincuencia. EFE
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