Nueva Orleans, EE.UU. (EFE). La ciudad de Nueva Orleans, todavía en fase de recuperación tras haber sido devastada por el huracán "Katrina" el pasado agosto, dio el pistoletazo de salida hoy a su mundialmente conocido Carnaval, el primero tras la tragedia.
Pese a las críticas de quienes consideran que es demasiado pronto para celebrar fiestas, el alcalde de la ciudad estadounidense, Ray Nagin, decidió mantener la tradición de inaugurar la sesión del Mardi Gras (Carnaval) doce días después de la Navidad, argumentando que es la mejor manera de demostrar que la ciudad sale adelante.
"Es un paso más" para poner de manifiesto que la reconstrucción está en marcha, dijo Nagin en un acto en el que precisó que el comienzo del Carnaval refleja la fortaleza de la ciudad.
Algunos políticos, respaldados por muchas de las personas que se vieron obligadas a desplazarse de sus hogares a raíz del huracán y que todavía no han podido regresar, han reaccionado con duras críticas a la decisión de abrir oficialmente los festejos.
El alcalde dijo ser consciente de sus preocupaciones y objeciones pero decidió seguir adelante por razones, entre otras, de carácter económico, ya que el Mardi Grass es una de las principales fuentes de ingresos para la ciudad de Luisiana.
Flanqueado por algunos de los representantes que participarán en los desfiles de disfraces, Nagin afirmó que "lo que tengo a mi izquierda y mi derecha representa la nueva Nueva Orleans".
El Mardi Gras, cuya fiesta mayor se celebrará el próximo 28 de febrero, atrae cada año del orden de 135.000 turistas dispuestos a disfrutar de la música, las fiestas y las mil caravanas de un desfile ya histórico en la ciudad.
Las celebraciones se suelen concentrar en el French Quarter, el casco antiguo de la urbe y una de las zonas menos dañadas por el "Katrina" y por las inundaciones que han arrasado el resto del núcleo urbano.