
¡Cómo temblaban los pobrecitos! Cada uno de los 18 murciélagos de la exhibición Navegantes nocturnos del Museo Nacional iba encerrado en una bolsa de tela y todos eran traslados en un pick-up hacia la mina Moncada en San Ramón de Alajuela, donde serían liberados.
Solo bastaba ver con atención cada bolsita para comprobar que temblaban, y era del miedo. Si ellos pudieran pensar, probablemente hubiesen creído que todo era un preámbulo para una ejecución o un secuestro, como los que ocurren en Latinoamérica.
Esos murciélagos pertenecen a cinco especies de las 109 que existen en el país. En el mundo hay unas 950; es decir, tenemos más del diez por ciento de las especies descubiertas.
Bajo los estándares de belleza de nuestra cultura, los murciélagos son discriminados por "feítos" y por mitos construidos alrededor de ellos.
Sin embargo, con sus manos cubiertas de un tejido flexible que les permite volar, sus orejitas, sus caras llenas de canales, sus pelo cortísimo y sus patitas traseras, ellos hacen más por la reforestación y la generación de vida que cualquier ser humano.
Estos son los únicos mamíferos que en realidad vuelan porque otros como la ardilla voladora solo planean.
Para conocerlos mejor
Durante su estancia de dos meses en el Museo Nacional, esos murciélagos disolvieron el miedo que muchos les tenían.
Y es que uno de los mayores mitos que han estigmatizado a los murciélagos es que todos son "chupasangre". En realidad, la mayoría de ellos comen frutas, insectos, o unos y otros.
¿Tienen colmillos? Por supuesto, pero para sujetar los productos de su dieta.
Según explica el biólogo Bernal Rodríguez, en Costa Rica solo existen tres especies de murciélagos que se alimentan de sangre.
"Lo único que consumen es una cucharada de sangre por noche. Con su nariz ubican dónde es mejor hacer una pequeña cortada en un animal y allí chupan la sangre. El animal no siente dolor y la saliva del murciélago tiene un anticoagulante que evita que se haga grano", explicó ese especialista en murciélagos.
¿Y atacan a los humanos? Bernal detalló que sí se han presentado algunos casos, pero generalmente en lugares donde se eliminaron animales de pastoreo y los murciélagos están urgidos de alimento. "Si ellos pasan tres días sin comer, mueren de inanición", agregó.
Algunas veces, las mordeduras de murciélagos han provocado la muerte de animales debido a que aquellos son transmisores de la rabia al igual que el perro y el gato o a que las pequeñas heridas que causan se han infectado.
A pesar de la leyenda de Drácula o de vampiros malévolos, los murciélagos los de verdad, no de fantasía no causan la muerte con su sola mordida.
El miedo que siempre nubla o calienta muchas cabezas ha sido un mal acompañante de los murciélagos. Generalmente, cuando alguien ha descubierto un tronco viejo o una planta, donde duermen los murciélagos durante el día, esos lugares han sido eliminados.
Su contribución
Es más, cuentan los funcionarios del Museo Nacional, que alguna gente ha llegado hasta a dinamitar cuevas con tal de deshacerse de esos animales, los cuales en realidad son muy beneficiosos para la naturaleza y el hombre.
Además de que poseen un radar natural que les permite detectar movimientos y volar a gusto cuando los ojos no sirven de mucho, muchas especies de murciélago son polinizadores de flores.
Al igual que los gorriones durante el día, ellos llegan a beber del néctar de las flores y en su fino pelaje se queda el polen.
Como también son unos "picaflores" pero solo de aquellas que se abren de noche y esparcen su aroma en la oscuridad, pasan el polen a otra flor, y esta es fecundada.
Otras especies comen frutos con semillas y, como tienen un sistema digestivo muy veloz, pronto las defecan durante el vuelo, caen al suelo y esparcen miles de semillas que después echarán raíces y empezarán a crecer.
También hay algunas variedades que prefieren los "suculentos" insectos y ranas. Así, ayudan a que ciertas especies nunca aumenten el número permitido por la cadena alimenticia natural e impiden que se conviertan en plagas incómodas para todos, explica Rodríguez.
El final de esta historia
Debido a que diariamente convivimos con ellos son esas sombras aladas oscuras que se ven pasar de noche, el Museo Nacional montó una exhibición de murciélagos para comprobar que son sólo unos animales más de nuestra naturaleza: extraños, pero con una función, como todos.
La liberación de los ejemplares puestos en cautiverio llegó al final de la tarde del jueves, cuando la claridad se hizo un puñito y le dio paso a la noche, y cuando el equipo del Museo Nacional se ubicó cerca de la ribera de río Barranca. Este pasa por la propiedad de Flory Moncada, dueña de la mina.
Se decidió dejarlos allí porque el río es una gran veta de alimentos. También el río atrae insectos y tiene cerca gran variedad de flora.
Además, ese lugar estaba cerca de donde fueron tomados los ejemplares hace más de dos meses.
El biólogo Rodríguez y su compañera Marcela sacaron a los murciélagos de los encierros y los liberaron uno a uno.
Al principio, los animalitos algo desubicados y sin saber qué hacer se quedaron agarrados a la tela; pero, pronto, su desarrollado olfato y su radar parecieron avisarles que estaban en casa y volaron hacia una parte muy tupida de bosque.
Esos llamados navegantes nocturnos se perdieron entre todas las otras sombras voladoras que surcan la noche mientras otros duermen. ¡Fue un gusto, queridos patitos feos!
Sus preguntas
¿Son ciegos los murciélagos? No. Sí ven, pero en blanco y negro.
¿También son depredados? Sí. Son uno de los platos favoritos de las lechuzas y zorros, entre otros.
¿Viven en las ciudades? Sí, debido a la desaparición de bosques se han alojado en árboles de parques y en casas.
¿Cómo saber si se alimentan de sangre? No tienen cola ni hoja nasal (así se le llama a lo que sería su nariz).
¿Cuánto pueden medir? Entre 15 y 90 centímetros de un extremo a otro de las alas.
¿Cuántas parejas tienen? Depende; hay especies monógamas y polígamas.
¿Son sus patas delanteras sus alas? Sí.
¿Cuántos insectos podrían comer en una noche? Más de 3.000.