Beethoven nació en una buhardilla pobre, fea y descuidada de la ciudad de Bonn, en el año de 1770. Murió completamente sordo 57 años después, en 1827, y a su funeral asistieron más de 30.000 personas, incluido Schubert. De eso hace ya más de 200 años, pero su música quedó escrita para dar testimonio de la grandeza intemporal que puede contener un pentagrama.

Esta noche, dos maestros de la interpretación, el pianista ruso Alexánder Peskánov y el violinista costarricense José Aurelio Castillo, se unirán para brindarnos un concierto memorable, con una programación que incluye sonatas de Bee-thoven, Brahms y Prokófief.
Cuesta imaginar cómo ven los intérpretes de música clásica, la proyección de su trabajo hacia el público. En este sentido, el violinista José Aurelio Castillo está convencido de que, después de la creación de los programas de la Orquesta Sinfónica juvenil, ser músico clásico "es más bien un orgullo".
-¿Qué es la música clásica?
-Habría que diferenciar el término, porque esta se entiende, generalmente, como música "seria" que se interpreta en un escenario. También se utiliza en el mismo sentido que se le da a las obras inmortales, como El Quijote. Estas son creaciones que nunca pasan de moda y que están siempre vigentes, por eso son clásicas..., aunque con esto, tendríamos que decir que Yesterday, de los Beatles, es un clásico.
-¿Y eso le preocupa?
-Por supuesto que no. Para mí lo es.
-¿Entonces?
-Cuando hablamos de música clásica, hablamos de un período de la música. Para un conocedor estaríamos hablando de Haydn o Mozart o Schubert.
-¿A qué período pertenece el concierto de esta noche?
-Puede decirse que el programa abarca tres períodos. La sonata número uno de Beethoven está dentro del clasicismo; la número uno de Brahms, dentro del romanticismo, y la de Prokófief, que es la sonata número dos, está dentro del período del nacionalismo ruso.
-¿Cómo se estructura una sonata?
-Normalmente, las sonatas tienen cuatro movimientos. Estas son piezas donde los instrumentos interactúan y hablan, no donde uno acompaña al otro. Esto es lo que se conoce como música de cámara, la cual fue concebida para ser interpretada en espacios pequeños, por un grupo reducido de músicos. Hay que recordar que en esa época, esta música se interpretaba en palacios y pequeños salones.
-¿Qué piensa de su trabajo como músico clásico, si se permite el término?
-Todos los que hacemos algo para que el público lo aprecie, queremos transmitir cosas; por esto es tan importante que se nos escuche, sea tocando con la sinfónica o tocando música popular. La cosa es llegarle al público. Por ejemplo, lo mejor es cuando terminás de interpretar algo y alguien llega a decirte que lloró. De eso de trata.
-¿De hacer llorar?
-También. Cuando los compositores escriben, están escribiendo sus emociones. Cuando uno interpreta, las busca en su interior y, a veces, las encuentra.