Por Macarena Vidal
Washington, 8 sep (EFE).- El secretario de Estado adjunto para asuntos interamericanos, Roger Noriega, advirtió hoy de una "fuerte respuesta" si continúa la crisis política en Nicaragua, al pasar revista a los desafíos de Estados Unidos en América Latina.
Noriega se encuentra en sus últimos días en el cargo, antes de ser sustituido -previsiblemente en noviembre- por Thomas Shannon, hasta ahora responsable para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional y cuyo nombramiento está pendiente de su aprobación en el Senado.
En una intervención en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, siglas en inglés) en Washington, Noriega se detuvo en particular en la crisis política de Nicaragua y en las elecciones bolivianas, entre otros asuntos.
Nicaragua afronta desde 2004 una crisis política, que se agravó la semana pasada tras el reconocimiento de la Corte Suprema de Justicia de reformas constitucionales que limitan los poderes del presidente.
La situación, según Noriega, representa "una agresión desnuda de una rama del poder contra otra".
Si se completa lo que describió como "un asalto judicial" contra Bolaños, "la comunidad internacional responderá con fuerza y de manera muy específica", prometió.
Entre otras cosas, recordó, Nicaragua arriesgaría su participación en el programa estadounidense Cuenta del Milenio, que concede ayudas a países pobres que emprendan reformas democratizadoras y contra la corrupción.
En declaraciones posteriores a un grupo de periodistas, Noriega aseguró que "entre la comunidad interamericana habrá la voluntad de aislar a Nicaragua política y económicamente si se produjera esta especie de desafío contra el presidente".
La crisis política, afirmó, se debe a "elementos nicaragüenses que se están comportando de manera muy irresponsable y anteponen los intereses de un par de líderes a los de su país".
El ex canciller argentino Dante Caputo, enviado de la OEA para promover el diálogo en Nicaragua, presenta hoy en privado su informe al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en Washington.
Caputo está en Managua desde junio pasado sin haber alcanzado mayores progresos en sus intentos por concertar el diálogo entre las fuerzas políticas en pugna.
Acerca de las elecciones en Bolivia, previstas para el próximo 4 de diciembre, donde se perfilan como favoritos el líder campesino Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), y el ex presidente Jorge Quiroga, Noriega expresó su esperanza de que se celebren de manera "abierta y transparente y se refleje la voluntad popular".
Estados Unidos, insistió, "aceptará el resultado" de esas elecciones, sea el que sea.
Noriega también analizó las relaciones de su país con México y subrayó que "debemos conocernos mejor los unos a los otros" y se lamentó de la cobertura que algunas cadenas mexicanas hacen de EEUU: "uno pensaría que es política oficial de EEUU abusar de los inmigrantes, cuando no hay nada más lejos de la verdad".
El secretario de Estado adjunto describió la relación de EEUU con América Latina como "un pacto de solidaridad con nuestros vecinos para mejorar las vidas de los ciudadanos de manera que todos podamos progresar", mediante la promoción de la libre empresa, el mandato de la ley y la democracia.
Pero ese objetivo, indicó, sólo se podrá lograr si los países de la zona cuentan con "líderes patrióticos e innovadores", que "antepongan los intereses de su nación a los personales".
En este sentido, el alto funcionario citó a líderes tan dispares como Antonio Saca, de El Salvador; Alvaro Uribe, de Colombia; Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, y Ricardo Lagos, de Chile, para afirmar que "lo que todos ellos tienen en común es que la relación de sus países con EEUU nunca ha sido mejor".
En su discurso, Noriega optó por no hacer apenas mención de quienes han sido dos de sus némesis en América Latina, el presidente cubano, Fidel Castro, y el venezolano, Hugo Chávez.
Unicamente se limitó a indicar que ambos "representan lo opuesto al progreso en la región". EFE
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