El estadounidense Paul C. Lauterbur y el británico Sir Peter Mansfield obtuvieron ayer el premio Nobel de Medicina 2003 por sus aportes en torno a la resonancia magnética, un método que permite obtener imágenes de órganos humanos y se usa cada año en unos sesenta millones de casos.
El Instituto Karolinska, al que la Fundación Nobel encarga la selección de los laureados, reconoció así el mérito de dos investigadores a los que la Medicina debe el desarrollo de uno de los métodos de diagnóstico más comunes en la actualidad.
La repercusión de la tomografía de resonancia magnética ha sido enorme, tanto en el tratamiento de los pacientes como en la investigación, según el comité que selecciona a los galardonados. En correspondencia con lo establecido por Alfred Nobel en su testamento, el aporte de los galardonados ha supuesto un gran beneficio para la humanidad.
Lauterbur, de 74 años, descubrió que es posible obtener imágenes del interior del cuerpo a través del uso de gradientes, que alteran la fuerza del campo magnético y permiten distinguir estructuras internas del organismo con una exactitud que no consigue ningún otro método.
Mansfield, de 70 años, se ocupó del desarrollo posterior del proceso que se sigue para usar las llamadas "gradientes" en los campos magnéticos y procesar los datos de la resonancia mediante el ordenador.
La resonancia magnética no solo arroja resultados de gran precisión y fiabilidad, sino que sustituye a otros métodos de diagnóstico que pueden resultar dolorosos o riesgosos.
El método es especialmente valioso para imágenes del cerebro y la médula espinal, así como para el diagnóstico y seguimiento del cáncer. Entre otras utilidades, permite ver la extensión de un tumor y localizar inflamaciones en el sistema nervioso.
Compañeros a la distancia
Ambos investigadores alcanzaron sus mayores logros a principios de los años setenta.
En declaraciones telefónicas que dio a la agencia EFE desde el Centro de Resonancia Magnética de la Universidad de Nottingham, en el centro de Inglaterra, sir Peter Mansfield dijo sentirse "encantado" y aseguró que el galardón era inesperado para él.
El científico dijo que aún trabaja en la Universidad, pese a estar retirado, porque quiere hacer una contribución a la gente.
Sobre su colega Lauterbur, Mansfield manifestó que no trabajó con él pero lo conoce bien desde la década de los 70, cuando el científico estadounidense viajaba a Nottingham como parte de su labor.
Mansfield, casado y padre de dos hijas, ganó el Premio Europeo de Resonancia Magnética y la Medalla de Oro del Congreso Europeo de Radiología y de la Asociación Europea de Radiología, en 1995.
Lauterbur, contactado en su casa en Urbana, estado de Illinois, también dijo a la agencia Reuters que el premio lo tomó por sorpresa. Él dirige el Laboratorio de Resonancia Magnética Biomédica en el Colegio de Medicina en Urbana Champaign, Universidad de Illinois.
Según dijo, aún se puede profundizar mucho más en el estudio de las utilidades de las imágenes de resonancia magnética.
"Hay un área muy interesante que es la observación del proceso que ocurre en el cerebro, hay que determinar las partes del cerebro que responden a varios pensamientos y percepciones. Eso tiene un gran potencial en la comprensión futura de las funciones del cerebro", manifestó.