El cantante británico Cat Stevens, de 57 años, iba a ser devuelto ayer a Gran Bretaña, tras haberle sido negado el ingreso a Estados Unidos por “razones de seguridad nacional”, pues las autoridades estadounidenses sospechan que tiene vínculos con terroristas.
El avión que llevaba a Stevens –que ahora se hace llamar Yusuf Islam– fue desviado el martes, luego que se lo ubicó en el vuelo Londres-Washington.
El secretario de Seguridad Interior estadounidense, Tom Ridge, defendió la decisión indicando que “las reglas se aplican tanto si eres una celebridad o un completo desconocido”.
En Londres, se informó que el secretario de Asuntos Exteriores británico, Jack Straw le comunicó a su colega estadounidense Colin Powell su desacuerdo con la medida tomada contra Stevens, mientras que Ridge criticó a United Airlines por haber permitido que Stevens abordara el avión.
“Le negamos la entrada a Estados Unidos por razones de seguridad nacional, tras haber descubierto, cuando se dirigía de Londres a Washington, que su nombre figuraba en una lista” de personas vigiladas, admitió un alto funcionario estadounidense bajo el anonimato.
Las autoridades hicieron desviar el avión hacia el aeropuerto más cercano, en Bangor, Maine. Allí funcionarios de aduana y de inmigración interrogaron al cantante. “Sobre la base de esa conversación, se decidió negarle el ingreso”, afirmó el funcionario.
El portavoz del ministerio de Seguridad Interior Garrison Courtney precisó que los servicios de inteligencia recibieron información suplementaria que los alertó aun más a propósito del cantante, aunque no precisó la información.