Las niñas y los niños de América Latina son pesimistas sobre el futuro de sus países, no tienen confianza en sus gobernantes y sufren el impacto de la inseguridad ciudadana, según una encuesta difundida la semana pasada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Unicef entrevistó a 11.852 personas de entre 9 y 18 años, de 20 países, a las que se consideró una muestra representativa de 103 millones de habitantes de esa franja etárea de América Latina. El objetivo de la encuesta fue garantizar a los pequeños la posibilidad de expresar sus ideas y opiniones en forma libre, derecho garantizado por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
Los resultados indican que 34 por ciento de los niños considera que la situación de sus países permanecerá igual y no mejorará en el futuro, mientras 33 por ciento considera que empeorará. Sin embargo, el 76 por ciento sí confió en que su calidad de vida será superior a la de sus padres.
El documento, La voz de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe , refleja la baja confianza que los menores tienen en el gobierno: 37 por ciento tiene la sensación de que son solo medianamente importantes para quienes lideran el país, mientras 25 por ciento considera que son poco o nada importantes para las dirigencias.
Una porción equivalente a 50 millones de niños y niñas de la región considera que no son oídos ni en la casa ni en la escuela, y apenas ocho por ciento admitió que frecuenta la escuela con placer.
El estudio también permitió a los investigadores determinar un perfil de las condiciones de la familia latinoamericana y caribeña, a partir de los datos aportados por los propios niños.
Por ejemplo, 26 por ciento de los encuestados, equivalentes a 28 millones de personas, dijeron que en sus hogares hay agresiones a gritos o golpes.
Entre las respuestas recogidas, 16 por ciento de los niños aseguraron ser maltratados cuando se portan mal en sus casas, incluyendo 13 por ciento que habló de golpes y tres por ciento de insultos.
El 43 por ciento de los entrevistados, dijeron que la sensación de falta de seguridad "es muy alta" en el lugar donde viven.