
Sin reponerse aún de la experiencia, Katerine Vanesa regresó a su hogar, en San Francisco de Concepción de La Unión, a las 5:30 p.m. de ayer.
La noche antes, la pequeña, de apenas siete años, fue rescatada en Santa Cruz de Guanacaste, adonde la llevó el desconocido que la robó el miércoles a las 12:30 p.m., mientras jugaba frente a su vivienda.
Katerine Vanesa Saénz Amador fue hallada por una mujer de apellido Hidalgo, quien explicó a las autoridades que vio a la menor llorando frente a su casa -en el centro de Santa Cruz- a las 10 p.m. del miércoles. Al lado, había dos hombres dentro de un vehículo.
Dos horas más tarde, agregó Hidalgo, de nuevo escuchó a la niña llorar, mientras los desconocidos forcejeaban. Por esta razón, decidió auxiliarla y llevarla con las autoridades locales.
Mientras el conductor quedó abandonado en la acera, el sustractor de la niña robó el vehículo Toyota Hi Lux, placas 129579, con el cual huyó. Hasta anoche, ni el carro ni el individuo habían sido localizados, según confirmó la Delegación del OIJ de Nicoya.
Vendedor de álbumes
Olga Marta Amador, abuela de Katerine, se encontraba en la casa cuando, según recuerda, otro de sus nietos llegó a avisarle que a la niña se la había llevado un hombre.
El desconocido resultó ser un vendedor que había llegado el lunes a la escuela San Francisco de Concepción a ofrecer álbumes ecológicos y tarjetitas de salida de clases.
Luego de ser alertados de la desaparición, todos sus familiares y conocidos buscaron a la pequeña entre los cafetales cercanos, sin encontrar rastro. Para entonces, Katerine y el sujeto, que se presentó como su nuevo tío, ya iban, al parecer, en autobús, hacia Guanacaste.
El director del centro educativo, José Mendoza Villarreal, confirmó que el sospechoso y otro hombre llegaron esta semana y presentaron boletas de Parques Nacionales, que los acreditaba para vender los álbumes en todo el país.
Según dijo, por esa zona pasa mucha gente vendiendo todo tipo de cosas, pero se les da permiso de entrar a la escuela únicamente a quienes presentan alguna autorización o credencial.
El regreso
Anoche, la casa de la familia Sáenz se hizo pequeña para tantos amigos y compañeros de Katerine -quien cursa el segundo grado- que aguardaron ansiosos su retorno.
Allí fue llevada por agentes del OIJ de Tres Ríos, luego de ser evaluada en la medicatura forense, donde no se encontró que hubiera sido agredida. Ella salió a eso de las 10 a.m. de Nicoya e hizo varios trasbordos.
"Cuando entró no nos abrazó ni se rió ni nada. Ni conmigo ni con mi mamá. Por el momento, es mejor no preguntarle nada de lo que pasó", expresó la madre, Alexandra Sáenz, quien tiene otra niña, de un año y seis meses.
Mientras aquí celebraban, autoridades de Nicoya y todo el país realizan esfuerzos por localizar al individuo, vecino de Escazú.