
Belgrado. EFE. El anticomunista serbio Nikola Kavaja, que intentó en cuatro ocasiones asesinar al presidente de la antigua Yugoslavia, el mariscal Josip Broz Tito, murió antenoche a los 76 años en su piso en Belgrado, informaron ayer los medios locales.
En la antigua Yugoslavia, Kavaja fue considerado como el “enemigo número uno del Estado”.
En una ocasión, en el año 1979, Kavaja secuestró un Boeing 727 en el aeropuerto de Chicago, en Estados Unidos.
El asaltante aseguró más tarde que su plan era estrellarlo contra la emblemática Torre Usce, el edificio de Belgrado que albergaba la sede del entonces Comité Central de la Liga de los Comunistas yugoslava.
No obstante, Kavaja liberó a los pasajeros y se entregó en Irlanda, desde donde fue extraditado a Estados Unidos.
En ese país fue condenado y pasó en la cárcel un período de 17 años, de 1979 a 1997.
Después de ser puesto en libertad, el terrorista regresó a Serbia.
Inspiración. Su vida inspiró un documental y un libro, cuyo autor es uno de los antiguos jefes del contraespionaje yugoslavo.
Sus amigos decían de él que era un “patriota, gran luchador contra la causa serbia y anticomunista”, y él mismo reveló en ocasiones que la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) financió sus cuatro frustrados atentados contra Tito.
Kavaja había sido cadete de la academia militar aérea de la Yugoslavia comunista.
Sin embargo, se convirtió en gran enemigo del mariscal Tito cuando varios de sus familiares fueron encarcelados en 1948, acusados de defender las posturas pro estalinistas.