
El sábado la comunidad de Nambí de Nicoya realizó su inusual actividad: la caza del tepezcuintle.
Esa mañana a las 10 a. m. estaba previsto que todos los participantes se unieran al evento. Pero fue hasta las 11.40 a. m. que dio inicio del rastreo del animal.
Treinta perros cazadores procedentes de Guanacaste y Puntarenas, se dieron cita ese día, para cumplir con esta tradición.
El principal requisito que tenían que cumplir los competidores era someterse a un chequeo general a cargo del veterinario José Ángel Montiel Torres.
Entre los canes de diferentes partes de la provincia estuvieron Palomo, Llorón, Ponzoña, Popis, Lindo y Abuelo .
Según la tradición de esa comunidad, en la madrugada de ese día los organizadores llevan al tepezcuintle en un recorrido de 1, 5 kilómetros hasta esconderlo en una cueva, donde queda protegido.
Horas después los perros se encargan de poner en práctica el olfato y seguir el rastro hasta hallarlo.
El tiempo que tardaron para encontrar la presa fue de una hora.
Al finalizar la faena hubo tres perros ganadores. El favorecido por encontrar a la presa fue Ponzoña (su dueño ganó ¢50.000) que llegó de playa Grande de Santa Cruz; el premio al perro que mejor ladró se lo llevó Abuelo de Santa Cruz (¢20.000) y Lindo se acreditó el premio de rastreo (¢30.000).
Alexander Matarrita, organizador de la actividad, dijo que con eso se pretende que los dueños de los perros realicen un convivio.
El evento fue dedicado a Marvin Baltodano, quien murió hace seis años y fue un destacado protector de los tepezcuintles.