Un vestido de noche... ¡Hummm! Es probable que usted solo lo use una vez y luego lo deje guardado. Usted se preguntará si vale la pena gastar un montón de plata por una prenda así, pero ¿dónde conseguir algo barato que además sea bonito y de buena calidad?
Pues resulta que en algunas tiendas se puede encontrar un vestido de noche con las características anteriores y con precios que no sobrepasan los ¢3.000. ¿Qué si es en serio? ¡Pues claro!
Bueno... Sí, se trata de ropa usada; pero, contra lo que mucha gente piensa, las tiendas que se dedican a distribuir esta mercadería se cercioran de que la ropa esté en buen estado y limpia, y de no poner cualquier "chuica" en exhibición.
Así se pueden conseguir camisas entre ¢200 y ¢700, enaguas y suéteres entre ¢750 y ¢1.500, pantalones entre ¢400 y ¢1.000, jackets de cuero entre ¢1000 y ¢2.000, y trajes enteros a ¢4.000. También para niños se pueden encontrar desde pijamas, camisetas, buzos hasta overoles con precios entre ¢250 y ¢1.100.
La utilización de ropa de segunda mano es una costumbre que existe desde hace mucho tiempo en países europeos, en Estados Unidos y hasta en Japón, donde la moda es tan fuerte que un jeans usado puede costar entre $70 (¢16.800) y $120 (¢28.800).
Sin embargo, en nuestro país, aunque ya hace una década empezaron a funcionar estos establecimientos, solo desde hace poco el mercado se ha abierto y personas de todas posiciones sociales se visten con sus ofertas.
Ricos y pobres, jóvenes y viejos
Alberto Núñez, administrador de Distribuidora Betto's, una de las primeras tiendas de segunda mano que se abrieron en San José, afirma que, antes, las personas que llegaban se fijaban para todo lado antes de entrar, pues les daba vergüenza que los vieran.
Hoy, la situación es diferente, y la crisis económica ha obligado a los consumidores a buscar precios más cómodos, no importa dónde sea.
"Yo tengo clientes de todos los estratos que compran aquí ropa de buena marca, que está en buenas condiciones y que en otros lugares les costaría un dineral", afirma Núñez.
Añade que el mercado costarricense es difícil porque es bastante selectivo; por lo tanto, su negocio se cuida de que la ropa no esté rota, manchada o muy vieja.
De igual forma, Lucy Varela, administradora de la tienda Fernanda Internacional, explica que "a nadie le gusta ponerse cualquier 'balandrán'"; por tanto, este negocio es muy selectivo con lo que vende.
"Basta que la gente vea algo en la vitrina que les llame la atención, para que entren a comprar", dice Varela, quien abrió su tienda hace siete años. A medida que pasa el tiempo, ella ha notado un cambio en la mentalidad de los consumidores, quienes antes "se morían" si los veían con ropa ajena y usada.
Un nuevo concepto
Hay negocios que se han esmerado por dar a sus locales una apariencia casi de "boutique", y cuando uno entra no sabe si lo que está en los ganchos es usado o no. Tal es el caso de Rosa Shantal, ubicado frente al Hospital Nacional de Niños, en el Paseo Colón, y que abrió sus puertas hace un año.
"La gente no quiere vestirse con ropa más vieja o fea de la que tiene guindando en el closet de su casa", opinan sus dueños, una pareja de mexicanos que prefirieron no identificarse. Para ellos, el requisito para poner a la venta ropa usada es que sea moderna y se encuentre en "superbuen estado".
"La ropa está en buenas condiciones y es mucho más barata. Si uno busca, se puede encontrar cosas bonitas", dijo una joven compradora en una de estas tiendas, que no quiso dar su nombre.
Eso demuestra que, a pesar de que cada día es más amplio el tipo de consumidor que compra en esos lugares, aún existen prejuicios. Sin embargo el fenómeno es curioso y la gente piensa: "Al rato me encuentro algo que me sirva". Y usted, ¿no se atreve a pasar por el umbral de lo bueno, bonito, barato... y usado?
Made in USAda
Aquí le brindamos algunos números de teléfono de las tiendas que distribuyen ropa de segunda mano. No está de más recordar que estas prendas se pueden usar sin que su piel corra algún riesgo.
Ropa americana
Muchos de los establecimientos que venden ropa usada, la anuncian como "ropa americana de segunda mano". La razón es que la mayoría de la mercadería se importa de Estados Unidos.
"Los gringos cambian de ropa a cada rato, ya sea porque engordan, por el cambio de las estaciones o de las modas", afirma Alberto Núñez, dueño de Distribuidora Betto's.
La mayoría de esta ropa proviene de donaciones que se han hecho a asociaciones de beneficencia. Los excedentes se apartan, se clasifican, se reúnen en pacas y se distribuyen por medio de dealers.
Al salir de EE.UU., las prendas son lavadas y fumigadas en grandes contenedores. Cuando llegan aquí se vuelven a fumigar antes de sacarlas de aduanas. En algunos locales se lava la ropa nuevamente; en otros, si no se han manchado o mantienen el olor de la fumigación, solo se planchan las piezas.
Los precios se determinan según el estado y la calidad de la prenda. Algo interesante es que muchos locales donan su mercadería a asociaciones de beneficencia después de que pasa un tiempo y no se ha vendido.
Algunas opciones
Distribuidora Betto's, 300 metros al norte de Antigua Embajada Americana; tel. 223-1919.
Empresas Cleveland: 125 m sur de Iglesia La Merced; tel. 257-8118.
Distribuidora La Capital; tel. 223-1818.
Fernanda Internacional: 100 norte, 75 Oeste de Farmacia Fischel; tel. 223-5858.
California Importaciones: 50 m este de Iglesia de Cinco Esquinas de Tibás; tel. 223-5056.
Distribuidora Diar: Contigua a Librería Trejos, Cuesta de Moras, avenida Central; tel. 222-5728.
Rosa Shantal: Frente al Hospital Nacional de Niños, Paseo Colón; tel. 221-2833.