Caminaba saltando las líneas marcadas en la acera -como en los juegos infantiles-, solo comía con cubiertos desechables, se lavaba las manos muchas veces y cada vez que usaba un jabón lo botaba y usaba guantes para tocar muchos objetos. Así se comportaba Melvin.
¿Se acuerdan de él? Sí, es el personaje que interpretó Jack Nicholson en la película Mejor... imposible y que los especialistas ponen como un buen ejemplo de un neurótico obsesivo-compulsivo que necesita tratamiento.
¿Por qué? Es que esos comportamientos ya habían sobrepasado el límite de lo que se conoce como normalidad y estaban afectando la calidad de vida del individuo.
Y es que, según varias psicoanalistas consultadas, todos somos neuróticos.
"No existe nadie que, de una u otra forma, no sea neurótico. Para mí no es una enfermedad, sino una forma de vida, una forma de articular nuestros ideales con las demandas sociales", asegura la psicoanalista Sandra Jiménez Tomás.
Siempre habrá una buena cantidad de necesidades no satisfechas y, por lo tanto, la neurosis se instala como una forma de vivir.
Así, es común encontrarse con personas que le tienen miedo a la oscuridad, que gritan al ver una inofensiva arañita, se lavan decenas de veces las manos aunque no se las hayan ensuciado, guardan todo en cajitas en la refrigeradora y nadie puede desacomodarlas o se fijan varias veces que no haya algo escondido bajo la cama.
Con problemas
Aunque la mayoría aplica el adjetivo de "neurótico" como si fuera un insulto, en realidad se equivoca. La neurosis es una forma de canalizar nuestras necesidades y evitar un problema mental más serio.
No obstante, algunas veces esos comportamientos deben ser tratados con especialistas, medicamentos y grupos de autoayuda.
¿Cuándo? Eso depende de cada individuo.
"Problemas, miedos e inseguridades los tenemos todos. Cada uno tiene sus propios comportamientos para enfrentar la vida, pero cuando estos son inhabilitantes y producen angustia ya ameritan tratamiento con un especialista", explicó Judith Ladanyi, psicoanalista y asesora familiar e institucional.
Para ella, unos no llegan a necesitar de ayuda profesional porque saben soportar un poco mejor su sufrimiento .
"Es el propio individuo el que debe definir si sus acciones le están produciendo angustia y, si así es, tomar la decisión de acudir a alguien o a un grupo", detalla Ladanyi.
Para la psicoanalista Jiménez, solo el sujeto pude saber cuando la intensidad de la presentación de una de ellas es anormal.
"No es cuántas veces una mueva la pierna o se brinque una línea, es cuánto te afecta a vos ese comportamiento", agrega Jiménez. "Cuando alguien hace una consulta es cuando siente un impedimento para continuar, cuando se siente fracturado", dijo.
Presentaciones neuróticas
Sandra Jiménez detalló algunas formas de expresión de la neurosis, a saber: la histeria, la obsesión, la compulsión, la fobia, la depresión y las crisis de angustia.
"Generalmente, las personas respondemos a las diferentes situaciones críticas con alguna de las presentaciones neuróticas. Es decir, somos una mezcla de ellas y el problema se da cuando hacemos de una de ellas nuestra única forma de responder a las distintas situaciones", manifiesta Jiménez.
Para ambas especialistas, la consulta o la participación en grupos de autoayuda lo que logra es poner al individuo en contacto con sí mismo.
"Todas esas expresiones de la neurosis tienen que ver con miedos indefinidos que normalmente no son conscientes", expresa Ladanyi.
En algunas ocasiones, dijo el psiquiatra José Luis Salas, también es necesaria la medicación y otros tipos de tratamiento. Sin embargo, en la psiquiatría no se habla de neurosis sino de trastornos de ansiedad, presentaciones obsesivo-compulsivas, fobia social, depresión y estrés postraumático, entre otras.
"Los síntomas aislados son parte de lo normal, ya en conjunto pueden ser evidencia de una enfermedad", asevera Salas.
Para él, debido a las investigaciones que han descubierto la influencia de lo genético y de los fenómenos químicos en el cerebro en los trastornos emocionales y mentales, es necesario una terapia más compleja. Algunas veces un paciente no tiene nada complicado, algunas sí, por lo cual es preferible asegurarse.
Así, aunque la neurosis es parte de nuestra vida es mejor siempre decir:
"¿Neurosis? Solo un poco".
Evalúese
Para los especialistas, se pueden marcar todas las opciones de esta lista y no sentirse neurótico; no obstante, para unos sí es un punto de partida para un problema que ya los empieza a preocupar.
¿Es usted indeciso?
¿Siente lástima de sí mismo?
¿Se siente angustiado sin saber por qué?
¿Tiene sentimiento de culpa?
¿Se siente inferior o superior a los demás?
¿Se enoja con facilidad?
¿Exagera pequeños problemas?
¿Le gusta criticar?
¿Siente que las personas no lo comprenden a usted o a sus problemas?
¿Asume más responsabilidades de las que puede realizar?
¿Tiene frecuentes dolores de cabeza?
¿Vive usted tenso, incapaz de relajarse o no consigue dormir?
¿Tiene miedo de estar solo, salir de casa, manejar automóvil o hacer un viaje fuera de la ciudad?
Según el grupo Neuróticos Anónimos si contestó sí a solo cuatro ya es neurótico y si fueron más ya necesita ayuda. Para los especialistas, sin embargo, esto es relativo.