México, 13 dic (EFE).- La historia de los tres tiburoneros mexicanos que sobrevivieron al hambre y las inclemencias del tiempo durante los nueve meses que estuvieron a la deriva en el océano Pacífico es contada por la periodista Adriana Malvido en el libro "Los náufragos de San Blas".
Malvido dijo hoy a Efe que su libro "no da la bitácora oficial del viaje sino que es la historia no oficial del naufragio".
Los tiburoneros Lucio Rendón, Salvador Ordóñez y Jesús Vidaña salieron del puerto de San Blas, en el occidente de México, el 28 de octubre de 2005 y fueron rescatados por un barco atunero taiwanés el 9 de agosto de 2006, cerca de las islas Marshall.
La autora explicó que nunca logró una entrevista con los pescadores, ya que sus asesores les pidieron que no hablaran hasta que se decidieran por la mejor opción para vender su historia.
Sin embargo, Malvido se convirtió en la sombra de los tres náufragos durante 18 días.
"Los seguí a todas partes, escuchaba sus plásticas y hablaba con la gente a su alrededor y de ahí surgió esta historia", contó la periodista.
"Hago una reconstrucción de los hechos con lo que yo escuche que Salvador de contaba a un amigo", explicó.
Añadió que en volumen también mostrará la problemática social de los tiburoneros mexicanos, quienes trabajan en condiciones precarias que muchas veces los llevan a perderse en el mar.
"Para los pescadores la verdadera supervivencia es en tierra", indicó.
En el Puerto de San Blas, Malvido se encontró con que el naufragio es una realidad común en la vida de los pescadores.
La periodista dijo que en el libro también incluye las dudas que surgieron sobre la historia y ofrece una explicación científica de cómo las corrientes marinas llevaron a los tres pescadores hasta Oceanía y sobre las tormentas que se encontraron a su paso.
La periodista añadió que el personaje central de la historia es Salvador Ordóñez, "Chavita", quien es considerado como uno de los mejores tiburoneros de la costa del Pacífico.
Indicó que "Chavita" fue quien motivó a sus compañeros a no dejarse morir en los momentos más difíciles de la travesía. EFE
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