Washington (DPA). Es difícil decir adiós. Después de 25 años de vuelos y más de 190 millones de kilómetros recorridos, las ruedas del transbordador espacial estadounidense "Atlantis" tocaron tierra el miércoles tras la que en teoría fue su última misión.
Pero los responsables del programa de transbordadores de la agencia espacial estadounidense NASA y los astronautas no están aún listos para enviar a la nave espacial al museo que finalmente se convertirá en su casa.
Si bien la misión que finalizó el miércoles fue el último vuelo programado para el "Atlantis", la NASA prepará a este transbordador para un eventual futuro viaje, para lo cual reemplazará las losetas térmicas dañadas y realizará otras tareas de mantenimiento. Éstas reparaciones son necesarias para tener listo al "Atlantis" como posible nave espacial de rescate para el último vuelo de un transbordador espacial previsto para noviembre.
Desde el accidente del transbordador "Columbia" en 2003, cuando se desintegró al reingresar a la atmósfera terrestre, la NASA mantuvo una de estas naves listas para despegar durante cada misión.
Más allá de la improbable misión de rescate, los responsables del programa de los transbordadores aún tienen la esperanza de que los altos funcionarios de la NASA aprueben su pedido de un vuelo más.
Los astronautas que integraron la última misión del “Atlantis” dijeron que les encantaría volar de nuevo y esperan que éste no sea el final de los transbordadores. "Está listo para (...) volver a la plataforma de lanzamiento", pese a los muchos kilómetros acoplado a la Estación Espacial Internacional (ISS), dijo el astronauta Tony Antonelli a periodistas. "Pueden decir que allí es donde le gustaría estar".
Sólo dos misiones más de transbordadores, una para el "Endeavour" y otra para el "Discovery", están programadas por la NASA antes de que estas aeronaves sean puestas fuera de servicio.
"Todos estamos conmocionados por el hecho de que (el del miércoles) podría haber sido el último aterrizaje del 'Atlantis'", dijo Mike Leinbach, el director de lanzamiento. "Hemos hecho esto durante 30 años. Todos tenemos un vínculo emocional", añadió.
Leinbach y otros miembros de la NASA se niegan a escribir ya el obituario del "Atlantis" e indicaron que el mes próximo se tomará una decisión acerca de si es viable desde el punto de vista financiero realizar otra misión de un transbordador estadounidense.
"Uno tiene que mirar los inconvenientes en relación con los costos y el presupuesto", explicó Mike Moses. El administrador del programa de transbordadores asegura que le gustaría realizar esa misión aunque admite que eso costaría dinero a la NASA. "No es nuestra decisión", añade.
La logística de un plan de este tipo, incluyendo los 200 millones de dólares por mes que cuesta el programa de transbordadores, están en discusión. Los funcionarios del programa de transbordadores creen que sería beneficioso para la ISS recibir otra visita de una de estas naves espaciales, que sirven como aeronave de transporte de cargas grandes, que ningún otro vehículo puede trasladar.
El administrador adjunto para Operaciones Espaciales de la NASA, Bill Gerstenmaier, dijo que el próximo mes se tomará una decisión para permitir que el personal en tierra haga los trabajos necesarios y elabore el proceso de planeamiento.
Desde su primer lanzamiento en octubre de 1985, el "Atlantis" completó 32 vuelos. Tuvo un papel crucial en la construcción de la ISS, lanzó valiosas sondas a Júpiter y Venus y fue la primera nave espacial de Estados Unidos que se acopló a la estación espacial rusa Mir.
La última misión dio nuevos pasos para afianzar la cooperación internacional al transportar un laboratorio ruso a la ISS.
El retiro de la flota de transbordadores está planeado desde hace tiempo, pero comenzó a estar cada vez más bajo observación después de que el presidente Barack Obama cancelase los planes de la era Bush de regresar a la Luna en una nave espacial de nueva generación. Ese plan fue calificado de imposible por cuestiones presupuestarias y porque está atrasado en el cronograma.
En cambio, Obama eligió promocionar las naves espaciales comerciales a destinos cercanos y centrarse en los objetivos a largo plazo de la NASA, como por ejemplo la llegada a Marte.
Los transbordadores serán vendidos a museos por un costo reducido de 28,8 millones de dólares cada uno, pero la NASA no decidió aún qué museos podrán adquirir uno.
Entretanto, al menos el "Atlantis" se enfrenta a un periodo de incertidumbre.
"En cierto modo es algo emocional", dijo Leinbach, al caminar alrededor del transbordador poco después de su aterrizaje. "Se veía a algunas personas mirarlo y preguntarse: '¿Es realmente el fin de la misión del Atlantis o no?'"