
Con el fin de conocer mejor las pequeñas partículas o aerosoles que predominan en la atmósfera terrestre y su influencia en la vida denuestro planeta, la agencia espacial NASA tiene previsto enviar mañana al espacio un pequeño satélite llamado
El aparato, que costó unos $424 millones (¢212.000 millones), marca el lanzamiento del primer satélite enviado bajo la iniciativa para estudiar el cambio climático, promovida por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, resalta esta semana la prensa de ese país.
El dispositivo, con cámaras para analizar las nubes y la radiación solar, tiene la misión de recopilar información detallada sobre las partículas que emiten los volcanes, los incendios forestales, las chimeneas y hasta los escapes de todo tipo de carros y vehículos.
“El satélite
Aunque han identificado su participación en distintos procesos, los científicos entienden muy poco sobre el efecto de los aerosoles en el clima terrestre.
Michael Mishchenko, científico líder del proyecto, asegura que aumentar la comprensión que se tiene de ellos es crucial para perfeccionar los modelos climáticos.
“Necesitamos aumentar nuestro conocimiento sobre estas partículas”, dijo Mishchenko, quien labora en el Instituto Godard para Estudios Espaciales de la NASA.
Por ejemplo, el científico explicó que, durante el siglo pasado, la temperatura promedio en el mundo se elevó poco menos de un grado Celsius. Aunque la comunidad científica coincide en que la causa principal de ese calentamiento global son las emisiones de dióxido de carbono, debido en su mayoría a la combustión de carbón, petróleo y otros combustibles fósiles, no están seguros de si los aerosoles podrían tener un papel protagónico en ese daño atmosférico.
Las autoridades de la NASA detallan que hasta ahora eso ha sido difícil de saber porque, a diferencia de los llamados gases de efecto invernadero (GEI), que son capaces de permanecer en la atmósfera durante años, los llamados aerosoles duran, como máximo, algunas semanas suspendidos en el aire, y eso hace más compleja la logística para medirlos y cuantificar su impacto en el clima y la biología planetaria.
La mayoría de los aerosoles, casi el 90%, proviene de fuentes naturales e incluyen cenizas volcánicas, polvo del desierto y humos de incendios forestales. La porción restante es de origen humano.
Se cree que los aerosoles pueden influir en el calentamiento o enfriamiento del planeta, dependiendo de su color y constitución química, pero es algo que no está del todo claro. Pueden enfriar la atmósfera por la refracción de la luz solar hacia el espacio, o calentarla, al absorber esa energía.