Varios desconocidos hirieron a balazos a un testigo clave de la fiscalía en el juicio contra un general del ejército y exjefe contra el narcotráfico, en un creciente escándalo en el que estarían mezclados varios militares mexicanos.
Precisamente ayer, la revista Proceso reveló el nombre de otros supuestos miembros de la cúpula castrense, también involucrados con el narcotráfico.
El testigo Ricardo Cesáreo Vázquez Tafolla fue herido levemente cuando le dispararon mientras salía el viernes de su domicilio en la ciudad occidental de Guadalajara.
Vázquez Tafolla reconoció por lo menos a uno de sus atacantes como vinculado con el brigadier general Jesús Gutiérrez Rebollo, arrestado en febrero pocos meses después de que fuera destituido como director del Instituto para el Combate Contra las Drogas.
Gutiérrez Rebollo, junto con José Horacio Montenegro Ortiz, Javier García Hernández, Eduardo González Quirarte y Luis Octavio López Vega, están acusados de haber estado a sueldo del extinto Amado Carrillo Fuentes, jefe del cartel de Juárez.
El general de 62 años también está acusado de haber ayudado a Carrillo Fuentes a escapar de ser arrestado durante los siete años en que Gutiérrez fue el comandante de la Quinta Zona Militar con sede en Guadalajara antes de ser acusado de narcotráfico.
Gutiérrez Rebollo, oficial de carrera durante los últimos 42 años, ha negado haber cometido infracción alguna.
Carrillo Fuentes murió el 4 de julio, en circunstancias sospechosas, en un hospital de la capital mexicana, donde iba a someterse a varias operaciones de cirugía plástica.
Otros en la mira
Altos jefes, oficiales y tropa del Ejército mexicano fueron mencionados ayer por la revista Proceso, que cita "documentos de Inteligencia Militar", como involucrados con el narcotráfico.
El semanario cita al coronel preso Pablo Castellanos García, quien enfrenta "un proceso judicial militar por habérsele encontrado en posesión de presunta información confidencial, secreta o muy secreta", sustraída de la secretaría particular del titular del ramo, general Enrique Cervantes Aguirre.
Otro implicado es el capitán Miguel Hernández Torres, escribiente de la secretaria particular de Cervantes.
Entre los archivos "confidenciales, secretos o muy secretos" copiados por Castellanos y Hernández, y divulgados por Proceso, figura "una averiguación de 1991 en la 15 Zona Militar (Guadalajara, Jalisco), en la que se descubrió un gran número de personal involucrado en el narcotráfico".
Según las conclusiones de Inteligencia Militar sobre los archivos, citadas por Proceso, los implicados tenían documentación que "en caso de que hubiera caído en manos de los medios de comunicación, dañarían la imagen y el prestigio de la institución militar".