Son apenas unos cuantos segundos pero bastaron para que se levantaran voces a favor y en contra de la censura a la película La cosa más dulce .
La comedia, que se estrenó ayer en el país, contiene en su versión original un chiste sobre las mujeres ticas, el cual deja bastante que desear. Sin embargo, esos segundos se editaron en las copias que llegaron a las salas de cine nacionales.
La medida fue tomada por la empresa Discine (distribuidora de la película en el país) a pedido de un exhibidor y atendiendo a una recomendación de la Comisión de Espectáculos Públicos con respecto al polémico fragmento.
Pero la "autocensura" fue debatida por varios críticos de cine que si pudieron ver la versión original quienes consideran que el corte impide al público enterarse de lo que dice Hollywood de nuestro país.
No es una más
Posiblemente La cosa más dulce se habría sumado a la lista de comedias de baja calidad que pasan por los cines ticos sin pena ni gloria. Pero el famoso chiste lo cambió todo.
Producida por Columbia Pictures y con las actuaciones de Cameron Díaz, Christina Applegate y Selma Blair, el filme muestra un breve diálogo entre dos hermanos, en el que uno le dice al otro que no tiene que casarse si quiere sexo, sino que vaya a Costa Rica y "que por cinco pesos", cualquier mujer hace lo que se le pida (las palabras no son textuales).
Luis Carcheri, del Circuito de Cines Magaly, aseguró que le pidió a los distribuidores que eliminaran esa parte luego de ver la cinta.
"Es una película común y corriente, pero a la mitad aparece este chiste totalmente fuera de contexto y me hizo sentirme muy incómodo. Nos preocupó que, habiendo tantas instituciones abogando por una imagen positiva del país, venga una cinta a mostrar lo contrario", señaló.
Carcheri admitió que si el filme no hubiera sido editado, la decisión de proyectarlo habría sido más difícil.
"Álvaro Rovira, de Discine, estuvo de acuerdo con nosotros en la inconveniencia del chiste y la matriz de la productora autorizó la edición. La decisión se tomó por respeto al público y era lo que estaba a nuestro alcance, pero lo que más me molesta es lo que la película puede ocasionar a la imagen de país en el resto del mundo", señaló Carcheri.
Leonardo Yip, gerente de mercadeo de Discine, señaló que el corte "busca no dañar la sensibilidad del público".
Sin censura
El corte de la polémica escena no fue bien recibido por los críticos de cine.
"Me parece un chiste muy vulgar, barato y ofensivo, en sintonía con una película nada rescatable. En este caso la censura es absurda pues no protege de ninguna manera al espectador costarricense, sino que lo deja en la ignorancia y le impide ver lo malo que se dice del país", criticó Mario Giacomelli.
"En todo el mundo se verá la película completa y aquí el público tiene el derecho a saber de este tipo de versiones, pues se nos tiene acostumbrados a que el cine presente a Costa Rica como un lugar paradisiaco e idílico", añadió Giacomelli, quien incluso pasará el segmento de la discordia en su espacio Buen día , en Canal 7, el próximo jueves.
En el mismo sentido se manifestó su colega Erick Fallas. "Aquí hemos visto muchas películas en las que se habla mal de otros países como México y Colombia y nadie dice nada. Ahora que llega una que se refiere en malos términos a Costa Rica, no se quiere que la gente la vea".
William Venegas, crítico de cine de La Nación , explicó que la censura le hace un favor a un filme de calidad deficiente. "En cine hay tres tipos de censura: la política, que mutila contenidos por razones ideológicas; la comercial, que autocensura por razones de rentabilidad, y la propia censura para la indecencia. En este caso tan particular, los tres estilos se conjugan para que no nos enteremos de las estupideces que dice la película".
Pese a todo, la decisión ya está tomada y el chiste no se verá aquí, al menos en los cines, pues se sabe que la versión completa sí estará disponible en video. Y, conociendo a los ticos, más de uno irá corriendo a alquilarla.
El chiste es desagradable, gratuito y ofensivo, pero el público tiene derecho a verlo
Mario GiacomelliCrítico