La Habana, 7 ago (EFE).- Músicos cubanos de la talla del pianista Chucho Valdés y el director de la orquesta "Los Van Van" destacaron hoy el carisma y las cualidades de artista "extraordinario" y "grande" del recién fallecido cantante Ibrahim Ferrer.
"Hemos perdido a un gran valor de la cultura cubana", manifestó Valdés a la prensa local, quien tuvo la oportunidad de trabajar con Ferrer, quien murió ayer a los 78 años de edad en La Habana, donde se celebrarán hoy sus funerales y será enterrado mañana, lunes, en el cementerio Cristóbal Colón.
Ibrahim Ferrer fue uno de los legendarios músicos del proyecto "Buena Vista Social Club" que como álbum discográfico y tema de un filme realizado por el cineasta alemán Wim Wenders, revalidó a escala mundial el son cubano, el más tradicional de los géneros de la música cubana.
Esta misma semana había concluido una gira por varios países de Europa, entre ellos, España y Francia, donde estuvo promoviendo su último trabajo discográfico, "Mi sueño. A bolero songbook", una colección de boleros añejos con los que el artista se alejó del tradicional son cubano que ha marcado su obra y que, según dijo "hizo realidad un viejo sueño".
Chucho Valdés considera que el intérprete de "Silencio" y "Herido de Sombras" era "un artista extraordinario, amigo entrañable, mi hermano increíble...",
"La muerte de Ibrahim es física, porque su obra quedará entre lo mejor de la cultura cubana", agregó, al tiempo que recordaba cuando actuó junto a él en la gala de los premios Grammy el año pasado.
El pianista rememora que entonces puso la música e Ibrahim la letra de una hermosa canción llamada "La música cubana" que integró su disco "Buenos hermanos", ganador de un Grammy Latino en 2004.
Juan Formell, entrevistado desde un hotel en Tokio por la agencia cubana "Prensa Latina", calificó a Ferrer de "muy elegante, un sonero de pies a cabeza. Mi generación tomó mucho de él".
El director de "Los Van Van", la más popular de las orquestas bailables de Cuba, dijo que ha sido "una estrella grande e imperecedera de la música latinoamericana, que destacó no solo por su voz, sino también por el carisma".
Los principales medios de la prensa local destacan este domingo el fallecimiento del conocido artista, convertido en celebridad junto a Compay Segundo, Omara Portuondo, Manuel Galbán y Rubén González, entre otros, reunidos en 1997 para la grabación del álbum Buena Vista Social Club, producido por el guitarrista Ry Cooder y el productor Nick Gold, de la discográfica World Circuit.
Ibrahím Ferrer había nacido el 20 de febrero de 1927 en San Luis, una pequeña localidad de la provincia de Santiago de Cuba, considerada la cuna del son en la isla, y comenzó a probar sus actitudes para el canto siendo un adolescente en agrupaciones y conjuntos de aquella región.
Su primera gran oportunidad llegó en la década de los años cincuenta cuando se incorporó a la orquesta de Chepin Choven y luego al grupo de Pacho Alonso, el que se convirtió en su voz principal, pero en 1967 decidió tomar su propio camino.
A principios de los noventa decide "jubilarse de la música" y no vuelve a vincularse profesionalmente a ella hasta que el músico cubano Juan de Marcos González lo impulsa a participar primero en el proyecto Afro Cuban All Stars y poco después en el sonado "Buena Vista Social Club" que lo catapultó definitivamente a la fama. EFE
rmo/dgp/jam