
Colaborador de La Nación.
El Festival Imperial inauguró a Costa Rica dentro del circuito de eventos musicales multitudinarios internacionales.
Si bien el país fue escenario de la gira Derechos Humanos Ya! en 1988 (primera vez que Sting visitó el país) y no es ajeno a los conciertos masivos con artistas extranjeros de renombre (como los recordados Rockfests ), la envergadura del evento, la diversidad musical y la calidad de los artistas que se trajeron hicieron especial este Festival.
Aunque actividades como estas son novedosas en el país, hay una larga lista de actividades de este tipo en el mundo de la música. Desde el inicio del rock and roll pero de la mano del folk de Woodie Guthrie y Bod Dylan, nacieron en EE UU los grandes conciertos al aire libre y con varios artistas en seguidilla.
Inicios. Los años 60 sentaron las bases culturales para iniciar con el mega concierto de varios días de duración con el no tan conocido pero sí respetado festival de Monterrey en 1967, el popularísimo Woodstock y el trágico Altamont (hubo cuatro muertos y violentos disturbios con la seguridad, los Hell`s Angels), ambos de 1969.
Hay algunos de estos festivales que continúan actualmente: el Reading Festival en Leeds, Inglaterra (se rumora que estarán los Strokes, Muse y Franz Ferdinand), el de la Isla de Wight (con The Prodigy, Placebo, y Richard Ashcroft, ex vocalista de The Verve), y hasta Woodstock tuvo dos reediciones en los 90, con resultados mixtos (la segunda edición, de 1999, fue famosa por los disturbios).
Llegan los 80. Los grandes espectáculos musicales como se conocen hoy en día nacen en la década más kitsch del siglo XX. Los gigantescos US Festivals de 1982 y 1983 (patrocinados por Steve Wozniak, de Apple), fueron un éxito rotundo y llegaron a sentar cátedra.
El festival californiano de Coachella (este año con Tool, Depeche Mode y Red Hot Chili Peppers, entre otros), la versión de dos días del actual Lollapalooza (en el Grant Park de Chicago, con Kanye West, Queens of the Stone Age, Manu Chao y muchos más) e incluso las dos ya míticas versions del Live Aid continúan la tradición estadounidense de megaconciertos.
En 1985 nace el Rock en Rio, evento de varios días de duración y que ha materializado cuatro ediciones hasta ahora (tres en Brasil y una en Lisboa, Portugal, del mismo modo que sucederá con la quinta edición este año).
Brasil también. Con millones de asistentes y aún más telespectadores, por sus escenarios han pasado los principales artistas de lengua portuguesa tanto del pop como del rock internacional, desde Britney Spears hasta Iron Maiden (que grabó un disco de su presentación y cuyas ganancias fueron para el tratamiento contra la esclerosis de su ex baterista, Clive Burn).
Existen docenas de festivales de este tipo mundialmente: Benicàssim, Esparrágo (España); Quilmes Rock, Cosquín Rock (Argentina); Rock al Parque (Colombia); Vive Latino (México); Roskilde de (Dinamarca); Glastonbury (Reino Unido), Rock am Ring (Alemania); y esto sin contar los populares conciertos itinerantes como el Ozzfest (Atreyu, System of a down, y el mismo Ozzy Osbourne en la edición del 2006) o el Vans Warped Tour (AFI, NOFX, y Joan Jett and the Black Hearts para este verano).
Costa Rica se unió por fin a esta tendencia y no cabía otra cosa más que disfrutarlo a lo grande.