Artista: Jose Capmany.
Precio sugerido: ¢6.000.
Distribuye: Sony Music.
Rockero y trovador incansable, Jose Capmany batalló siempre contra la indiferencia de los obtusos programadores de las radios ticas pues muy pocos le dieron espacio a su música. Con su trágica muerte, el sonido que creó durante tantos años se volvió indispensable, tanto para aquellos que lo apoyaron como para los que, avergonzados, empezaron a descubrir hasta ahora su vasta producción.
En medio de ese sentimiento llega esta recopilación doble, la cual era un sueño inconcluso de Capmany y que su amigo, productor y guitarrista Carlos Domínguez se encargó de terminar en su nombre.
El primer disco recopila los grandes éxitos de la historia de Café con Leche, muchos de los cuales habían desaparecido de la memoria de los acetatos y los casetes. ¡Qué agradable es oír, con sonido digital, las clásicas La historia salvaje, Oiga pito, Mamá y papá, La modelo, El barco y Guantanamera! Sin duda, un disco no alcanza para resumir toda una vida, y, por esto, otras -como Si te veo, Poeta y Mundos pequeños- quedaron fuera (¿para una edición próxima?).
Si el primer disco es una joya, el segundo no se le queda atrás pues equivale a un álbum nuevo con material que Capmany grabó y que no llegó a ver la luz en su momento, o que, si salió, lo hizo en con un sonido distinto. Incluso, de algunos tema solo se tenía su voz, por lo que el resto de la música fue grabada por sus amigos Domínguez, Calilo Pardo y Javier Chávez luego de la muerte de Jose y amalgamada por la tecnología. El resultado: temas frescos de Jose como La bella durmiente, Volando alto, Buscando el mar y Hombre, su gran homenaje a Jorge Debravo.
Un disco infaltable para el amante del rockcriollo y el arte costarricense. Capmany se fue, pero dejó sus canciones como legado, y este disco es precisamente eso: su herencia.