Por Alejandra Villasmil
Nueva York, 24 dic (EFE).- El Museo Metropolitano expone en estos días una exhibición que agrupa por primera vez los "combinados" del artista estadounidense Robert Rauschenberg, obras híbridas en las que se funden pintura, escultura, ensamblaje y collage.
La muestra reúne 67 "combinados" realizados entre 1954 y 1964 por este artista de 80 años, considerado uno de los más influyentes de la vanguardia estadounidense y como una suerte de puente entre los movimientos del expresionismo abstracto y el arte pop.
Su fascinación por los objetos de uso cotidiano, así como su crítica al expresionismo abstracto que dominó la escena artística de Estados Unidos durante los años cincuenta, le condujeron a la búsqueda de nuevas formas de expresión.
Rauschenberg creó un estilo característico al apropiarse de objetos mundanos y atacar la convención de que la pintura es un espacio ficticio o ilusorio separado del espacio "real", esto es, el espacio del espectador.
El célebre artista estadounidense Jasper Johns ha dicho que Rauschenberg es "el artista moderno que más ha inventado desde los tiempos de Picasso", y de hecho ha sido casi tan prolífico como el maestro español.
A su edad y desde su taller en Captive (Florida), Rauschenberg sigue trabajando a diario en una amplia variedad de medios, incluidos la pintura, la escultura, el collage, el grabado y el diseño de vestuarios y escenografías para danza y teatro.
La muestra en el Metropolitano comienza con uno de sus primeros "combinados", "Minutiae", creado en 1954 para la coreografía del mismo nombre del bailarín y coreógrafo Merce Cunningham, con quien el artista colaboró frecuentemente.
Como muchos otros "combinados", esta pieza reinventa el collage de Picasso al llevar la composición de papel, tela, óleo, periódico, metal y plástico al espacio tridimensional, e invadir el espacio del espectador mediante un ensamblaje o estructura de madera.
El interés de Rauschenberg por activar el "sentido cinético" del espectador y abordar las nociones de tiempo, espacio y movimiento se ha expresado tanto en sus piezas para escenografías como en sus obras que, como las pinturas, se instalan en la pared.
El artista insiste en la participación del espectador para completar la obra de arte al incorporar objetos que implican movimiento o involucran la acción del cuerpo, como sillas, puertas, escaleras, camas y ventanas.
La mayoría de los "combinados" que utilizan muebles son una insinuación abierta a "entrar" o "participar" en la obra, aunque estas invitaciones pueden terminar siendo truncadas o frustradas.
Por ejemplo, "Cama" (1955) es una composición que incluye una almohada, una sábana y una colcha que, al ser colgada verticalmente en la pared, niega al espectador la posibilidad real de acostarse en ella.
Rauschenberg también busca hacer partícipe al espectador mediante la incorporación de espejos en el ensamblaje: al verse reflejado, se le recuerda que su rol es crear un significado para los elementos dispares y heterogéneos agrupados en la obra.
En su serie "Time Paintings" ("Pinturas de Tiempo"), el artista simboliza el paso del tiempo a través de relojes despertadores.
En el caso de la titulada "Reservoir" (1961), Rauschenberg coloca dos relojes: uno que originalmente se activó cuando comenzó a crear la obra y otro que se desactivó al ser terminada.
En algunos "combinados", el artista emplea animales disecados, en particular aves como el gallo, el faisán y el águila, que cumplen la función de "satélites", al "orbitar" en sus bordes o "estallar" de sus superficies.
En su célebre "combinado" titulado "Monograma" (1955-1959) Rauschenberg inserta una cabra dentro de un neumático y la posa sobre un lienzo que hace las veces de pradera.
En un gesto iconoclasta similar al de "Cama", Rauscheberg invierte las convenciones al colocar el lienzo, un objeto tradicionalmente vertical, en la horizontalidad del piso. EFE
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