Nueva York, 13 ene (EFE).- Las experimentaciones e innovaciones en el campo del arte gráfico del reconocido artista estadounidense Chuck Close se podrán apreciar a partir de hoy y hasta mediados de abril en el Museo de Arte Metropolitano.
Con aproximadamente 100 grabados en diversas técnicas, pruebas de color y de estado, tacos de madera y planchas de metal, esta exposición representa el primer sondeo completo de la obra gráfica de Close.
La exposición documenta la creatividad y experimentación del artista con los distintos lenguajes y técnicas del arte gráfico para reinterpretar los retratos a escala monumental que caracterizan sus pinturas y fotografías.
La selección del Metropolitano recorre casi la totalidad de la obra gráfica de Close, incluso su primer grabado, "Keith/Mezzotint", realizado en 1972 y considerado uno de los mezzotinta más grandes jamás producidos.
La fascinación del artista por el proceso y sus innovadores métodos gráficos se hacen patentes en "Emma" (2002), un grabado en madera que emplea una técnica japonesa de hace más de 300 años.
El proceso tomó dos años, dada su complejidad. "Emma", el rostro sonriente de la sobrina de Close, tiene 113 colores y está hecho a partir de 27 bloques de madera tallados separadamente y agrupados para imprimir y crear una sola imagen.
Los visitantes de esta exposición tendrán la oportunidad de recrear el proceso creativo de Close a través de la exhibición de pruebas de color y de estado de algunas estampas, así como de un conjunto de tacos de madera y planchas de metal.
Su carácter de unicidad y su rareza han convertido a las pruebas en objetos muy cotizados por los coleccionistas y gabinetes de estampas.
Las serigrafías de Close son excepcionales por su luminosidad cromática, su escala colosal -muchas, de más de metro y medio de alto- y por la insistencia del artista en crear la imagen a mano, en lugar de emplear los procesos fotomecánicos tradicionales.
Notables ejemplos de sus serigrafías son "Lyle" (2002), con 149 colores, y "John" (1998), con 126 colores.
Close, nacido en Wisconsin en 1940, demostró desde niño un talento precoz para el dibujo.
A partir de 1972, el arte gráfico pasó a ser parte integral de su obra, desafiando con consistencia las fronteras del aguatinta, aguafuerte, litografía, serigrafía, linóleo y grabados en madera estilo japonés y europeo.
Según los curadores de la exposición, Close no utiliza la gráfica como medio mecánico para reproducir en serie su creación pictórica.
Sus grabados, que son aún más elaborados que sus pinturas, han sido más bien un importante terreno de prueba para su actividad artística total.
"Virtualmente, todo lo que ha pasado en mi trabajo único (pintura) tiene sus raíces en los grabados", asegura el artista.
Close es conocido por sus rostros de tamaño real -y, en muchos casos, más que real- concebidos como retículas abstractas que, al fundirse o ensamblarse en el ojo del espectador, se convierten en una entidad representativa.
Estas "cabezas", como las llama Close, fascinan por la tensión que crean entre realidad e ilusión y por su desafío a las formas tradicionales de percepción visual.
Close desarrolló la técnica de ilusión óptica a partir de 1998, cuando, en la cúspide de su carrera, una trombosis le dejó parapléjico, confinándole a una silla de ruedas.
Luego recuperó la movilidad parcial de sus brazos y continuó pintando en este estilo, que ha pasado a ser único.
La exposición, "Grabados de Chuck Close: Proceso y Colaboración", va acompañada de un catálogo, un panel de discusión con Close y un tour de audio narrado por la actriz Meryl Streep, amiga del artista.EFE
av/as/bg