Jorge Gallardo, pintor que se preocupó por retratar la vida cotidiana costarricense y que desarrolló una sólida carrera en arte religioso, falleció el jueves 4 de abril tras dos infartos.
Según informó su hija, María Gallardo, el miércoles tras ser entrevistado y mencionarle la posibilidad de llevar una de sus obras al Vaticano, su padre sufrió un primer infarto. En la ambulancia, lo asaltó otro infarto aún más severo que el anterior; después de unas horas conectado a un respirador artificial, Gallardo murió el jueves a las 3:30 p. m. a la edad de 77 años.
Sus honras funebres se efectuaron el viernes a las 9 a. m. y fue enterrado en el Cementerio General.
El pintor es un importante punto de referencia en el arte costarricense. "Es una figura importantísima. Es el último costumbrista, pero con una característica muy importante, es un costumbrista social: es el retratista de la calle, retratista de las filas de los bancos y en los buses, de los borrachos caídos, de las ancianas pobres... Fue uno de los artistas más auténticos del país", aseguró Mario Matarrita, dueño de la Galería 11-12.
Bien preparado
Gallardo tuvo una impresionante formación artística: en 1948, con una beca del Instituto de Cultura Hispánica estudió en la Real Academia de San Fernando en Madrid; posteriormente, hizo estudios de especialización en pintura mural en la Academia de San Marcos de Florencia y en la Escuela de Bellas Artes de Roma.
Además, el costarricense llevó cursos de pintura mural en la Escuela de Bellas Artes en París y estudió dos años en la Academia Esmeralda de México.
"Hace una adaptación del arte de la Academia, pero desde un punto de vista costarricense", dijo Emilia Fung, curadora de la galería 11-12 donde se mostró obra de Gallardo en 1999.
Lo religioso es sumamente importante en el trabajo del pintor. En 1968, Jorge creó su propio manifiesto y publicó El arte por la caridad , con el cual se inicia una corriente conocida como realismo cristiano.
"Para papá, el arte va a ser en función del hombre, pero a través de Dios. Con el fin de rescatar y edificar al hombre", afirmó su hija.
Cristos, vírgenes, ángeles, parejas siendo bendecidas por santos personajes en su matrimonio... Todo esto formó parte de la temática religiosa del pintor. "Él desarrollo una iconografía religiosa muy tica", agregó Mario Matarrita.
Gallardo no perteneció a ningún grupo, siempre trabajó individualmente.
Reconocido
Según recuerda quienes lo conocieron él era un pintor de los que salía a "bocetear" con papel y lápiz en mano. La gente en las paradas de buses, los rostros del pueblo costarricense, sus actitudes e idiosincracia fueron capturadas siempre por su lápiz y sus pinceles.
"El año pasado el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) le un homenaje al considerarlo lo más representativo del arte del pueblo; es decir, del arte social", recordó María.
Jorge Gallardo trabajó hasta el final.
Mario Matarrita dijo: "Murió con las botas puestas, él estaba haciendo cositas pinturas y dibujos. Fue un artista serio. Murió como los grandes, en silencio".