La madre del Nobel colombiano de literatura Gabriel García Márquez, Luisa Santiaga Márquez Iguarán, falleció la noche del domingo a los 97 años en Cartagena (norte), y fue enterrada el lunes sin la presencia del escritor, quien no pudo asistir al funeral por razones de seguridad.
"Tenía arterosclerosis y el domingo en la noche se complicó su estado de salud, hasta que presentó una deficiencia cardiorespiratoria que provocó su muerte", declaró Aida Rosa Márquez, hija de Luisa Santiaga Márquez.
La madre del escritor latinoamericano más leído en el siglo XX nació el 25 de julio de 1905 en la localidad de Barrancas (norte), en el departamento de La Guajira (costa Caribe), y estuvo casada con el coronel y telegrafista Gabriel Eligio García Martínez, con quien tuvo 11 hijos, de los cuales el Nobel fue el mayor.
Sus honras fúnebres se realizaron la tarde del lunes en Cartagena sin la presencia del literato, quien pensaba viajar desde Estados Unidos y desistió por las recomendaciones de sus familiares, que esgrimieron razones de seguridad.
"De ninguna manera iba a venir", dijo Aida Rosa, quien agregó: "nosotros mismos le dijimos que no nos parecía prudente que viniera. Por la situación del país nos da miedo".
Gabriel García Márquez reside desde 1999 en la ciudad de Los Ángeles, donde se trata un cáncer. Gabo, como llaman cariñosamente al escritor, calificó en distintas ocasiones a su madre como la mejor lectora que tenía y quien mejor entendía a sus personajes, muchos de ellos inspirados en las vivencias e historias que ella le relató en juventud.
Dasso Saldívar, autor del libro García Márquez. El viaje a la semilla. La biografía , escribió en un artículo para el diario español El País que la madre fue una de las ocho mujeres que han tenido un papel decisivo en la vida del conocido escritor.
"La verdad es que, aunque el escritor no se crió con su madre, con ella vivió las dos o tres aventuras decisivas de su vida", detalló Saldívar. Esas aventuras fueron: la del nacimiento; la del bautizo oficial en la iglesia de Aracataca cuando conoció a su "joven y bella" madre, imagen que quedó asociada a un perfume; y la del viaje con ella a vender la casa de los abuelos, en el cual descubrió que todo partía de Aracataca.
Gabo pasó cortos períodos con su madre y su padre; no obstante, "él ha confesado que la relación con su madre ha sido la más seria en su vida, una relación cómplice, sin sentimentalismos, en la que madre e hijo se han querido y comunicado con la seriedad del humor", detalló Saldívar.