El pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, uno de los mayores pintores de este siglo, murió el miércoles en Estados Unidos, víctima de un ataque cardíaco.
Ese maestro de 79 años falleció en una clínica de la ciudad estadounidense de Baltimore, mientras era sometido a una intervención quirúrgica por un problema en la vista. A ese país fue acompañado por su hija Berenice.
Guayasamín no pudo cumplir su mayor sueño, la culminación de la Capilla del Hombre, un monumental museo que tenía previsto inaugurar en el 2002, en Quito, y al cual había dedicado sus últimos años de vida.
Los familiares del pintor gestionaban ayer miércoles el traslado de su cuerpo a Quito, mientras las autoridades ecuatorianas confirmaron ya que el maestro, al cual consideran su mayor artista de todos los tiempos, recibirá los más altos honores.
Pablo Guayasamín, hijo del pintor, viajó a Estados Unidos para ayudar en los trámites de traslado del cuerpo a la capital ecuatoriana, confirmó Alfredo Vera, yerno del maestro y uno de sus mejores amigos.
Vera dijo que la familia está conmocionada, sobre todo porque viajó solamente para examinarse los ojos, que comenzaron a fallarle después de la muerte, el año pasado, de dos nietos en un accidente de avión.
Los nietos murieron el 29 de agosto, cuando un Tupolev de Cubana de Aviación se estrelló, antes de despegar del aeropuerto Mariscal Sucre, y fallecieron sus 83 ocupantes.
Guayasamín cayó en un profundo estado de depresión que le tuvo en cama varios días y se levantó con una sombra negra en la vista.
Desde entonces, el pintor buscó entre los mejores especialistas del mundo hasta que finalmente decidió examinarse en Estados Unidos, a donde viajó el 19 de febrero.
Inmortal
El maestro no creía en la muerte, pues para él la vida se podía esfumar, pero cada ser quedaría reflejado en su descendencia. Así nunca dejaría de existir.
"La muerte no existe (...) Yo tengo ya siete hijos. En cada uno de ellos estoy profundamente reflejado". Y agregó: "Es decir, que si me toca diluirme, queda en mis hijos impresa mi vida personal. Mi espíritu, mi mundo interior queda en cada uno de ellos", fueron las últimas palabras del maestro antes de su viaje.
Guayasamín fue el mayor de 10 hermanos. Nació en Quito el 6 de julio de 1919, hijo de padre indígena y madre mestiza.
Durante su niñez, el pintor fue expulsado de varias escuelas por hacer caricaturas de sus maestros y no atender a sus estudios.
Comenzó a vender cuadros pequeños a turistas, con lo que costeó sus propios gastos. A pesar de la violenta oposición de su padre, ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Quito en 1932.
En una revuelta política murieron varios jóvenes, entre ellos su gran amigo. Este hecho le inspiró su famoso cuadro Los niños muertos y dejó en él una tremenda impresión.
En 1941 se graduó de pintor y escultor tras ser proclamado "el mejor alumno".
Su recorrido y éxito
Su primera exposición en Quito causó escándalos, aunque su segunda, en Guayaquil, fue un éxito y le abrió las puertas de su carrera.
A los 23 años viajó a Estados Unidos invitado por el Departamento de Estado y de allí pasó a México. Después recorrió Perú, Chile, Argentina y Bolivia, realizando algunas exposiciones y tomando miles de apuntes para su gran serie pictórica Huacayñán.
A los 37 años fue a Europa y obtuvo el Gran Premio de Pintura por su lienzo El ataúd blanco. En 1957 ganó el premio al mejor pintor de Suramérica en la bienal de Sao Paulo, Brasil.
Viajó a Cuba invitado por Fidel Castro, a quien retrató cuatro veces. La visita a Cuba le inspiró su obra magistral, La edad de la ira, una serie pictórica que comenzó en 1962, luego de viajar por más de 50 ciudades de China, Checoslovaquia y Cuba.
En 1974 recibió la más alta condecoración que otorga el gobierno francés a un artista, y fue el primer pintor de Latinoamérica que recibió esa distinción. En ese mismo año inauguró el museo con su nombre en Quito.
A sus 57 años creó la Fundación Guayasamín como patrimonio ecuatoriano, a la que donó su obra y sus colecciones de arte prehispánico y colonial.
En 1988 realizó su más extenso mural, de 360 metros cuadrados, ubicado en la sala principal del Congreso, al que tituló Historia de la Constitución del Ecuador. A los 74 años inauguró en Cuba, con la presencia de Castro, el taller-museo Casa Guayasamín.
Su grito desesperado
Este maestro se inclinó por los frescos donde sus temas principales fueron los rostros humanos, cargados de desesperación, cuerpos y flores.
También realizó murales y esculturas en bronce, aunque se destacó por sus series pictóricas y exposiciones en todo el mundo.
Casado tres veces, aspiraba a casarse una cuarta para aumentar su número de hijos de seis a ocho y gozar de travesuras infantiles.
"He pintado como si gritara desesperadamente, y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan humillación, la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir", dijo Guayasamín.