Los restos del compositor y poeta Gustavo Cuchi Leguizamón, uno de los más destacados cultores de la música folclórica argentina, f ueron inhumados en el cementerio de la Santa Cruz. que falleció anoche a los 83 años.
El artista, quien tenía 83 años y es una figura legendaria en esta capital provincial, en la que transcurrió su rica y variada vida de poeta, compositor, pianista, y talentoso profesor de literatura, historia y filosofía. En su juventud se graduó de abogado y en su especialidad de derecho penal solía defender gratis a personas humildes.
Leguizamón legó al folclor argentino la letra y la música de una veintena de zambas, chacareras, cuecas y carnavalitos memorables, que muchos hoy cantan o tararean a veces sin conocer al autor.
Entre ellas figuran Balderrama , Lloraré , Zamba de Juan panadero , Coplas del regreso , Zamba del guitarrero y Corazonando , La Pomeña , Z amba del silbador , Carnavalito del duende , Zamba del laurel , Elogio del viento , Chacarera del expediente , Zamba soltera , La unitaria , Chacarera del chaco, El aveloriado y algunas más.
En colaboración con Jaime Dávalos, otro renombrado folclorista de Salta, compuso Panza verde, Zamba de los mineros , la cueca La Arenosa, Zamba de Lozano, Zamba del pañuel y el Carnavalito del duende .
Con el poeta Armando Tejada Gómez compuso la Cantata de las comidas .
Mercedes Sosa, famosa intérprete de temas folclóricos, comentó al conocer el fallecimiento de Leguizamón que Cuchi era un ser cultísimo, con un conocimiento extraordinario de la música, un grandísimo artista, un bohemio de los que no quedan más y, también, un gran ser humano".
"Para mí fue una dicha conocerlo", agregó.