Doriam Díaz. 9 junio, 2006

San José. Costa Rica entera se paralizó hoy con el histórico partido inaugural del Mundial Alemania 2006, en el que su selección se midió al anfitrión, mientras los miles de aficionados ataviados de rojo esperaban el "milagro" de al menos un empate.

Este 9 de junio ha sido un día atípico en la vida de los "ticos": por primera vez en la historia su selección se medía a un tricampeón mundial, Alemania, y más importante aún, en el partido inaugural de la Copa del Mundo, el encuentro más visto en el planeta después de la final.

Las calles de la capital lucían desoladas al inicio del día, los automóviles quedaron guardados en los garajes y las tradicionales "birras" (cervezas) fueron cambiadas por café y "gallo pinto" (arroz y fríjoles), pues los bares pudieron abrir hasta después del mediodía, según la ley.

En la Avenida Central de San José, cientos de aficionados ataviados de rojo observaron el encuentro en una pantalla gigante y vibraron con las jugadas del equipo "tricolor", más aún con los goles de Paulo Wanchope que suponía el empate 1-1 al minuto 12 y el descuento 3-2 al 73.

Los cánticos de "Oe, oe, oe, ticos, ticos" y "Sí se puede", se escucharon continuamente en todo el país durante el partido, que concluyó en la primera mitad con ventaja alemana 2-1, lo que dejó con cierta esperanza de alcanzar "el milagro" de un buen resultado.

Atrás quedaron las preocupaciones de los altos precios de los combustibles, la elevada inflación, las protestas callejeras contra los tratados de libre comercio y el nuevo paquete de impuestos que ha anunciado el gobierno, pues la selección acaparó toda la atención en el país.

El asueto de medio día decretado por el gobierno propició que las camisas rojas inundaran las calles capitalinas, las banderas blanco azul y rojo adornaron los automóviles, y hasta los diputados se quedaron en sus casas para presenciar el histórico encuentro.

El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, quien estuvo en el WM Estadio de Múnich, dijo en Alemania que "vamos a participar pero pienso que no hay ningún costarricense que crea que tengamos alguna posibilidades de pasar a la siguiente ronda".

Las declaraciones de Arias causaron cierto enojo en la mayoría de los aficionados costarricenses, quienes conservan la esperanza de que la selección realice un buen Mundial y que de una sorpresa pasando a la segunda ronda.

La esperanza "tica" estuvo representada en el estadio alemán por el "jugador 12", una mancha roja de unas 4.000 personas que invirtieron hasta 6.000 dólares para viajar a apoyar la tricolor, según cifras de agencias de viajes.

El 4-2 al final del partido no defraudó del todo a los costarricenses, quienes por algunos momentos soñaron con un empate tras el segundo gol de Paulo Wanchope, que puso el encuentro 3-2 a falta de 20 minutos para el final.

Sin embargo, el golazo de Frings a falta de tres minutos para la conclusión del encuentro congeló los ánimos de los fanáticos "ticos", que salieron satisfechos por el trabajo de su equipo y con la confianza de lograr buenos resultados en los otros dos partidos del grupo A, frente a Ecuador y Polonia, para alcanzar un pase a octavos de final.

Pese a la derrota muchos aficionados se mostraron felices por el accionar de su selección, el cual calificaron como bueno, y siguieron con sus cánticos, mientras decenas de automóviles portaron sus banderas y sonaron sus bocinas al final del juego.

El sueño de los aficionados "ticos" de avanzar a la segunda ronda, se mantiene intacto luego de observar un desempeño aceptable de la selección, aunque el "milagro" que esperaban no apareció en la cancha de un WM Arena de Múnich repleto de alemanes.