
El país internacional. Madrid
La noción de que las mujeres tienen mejor olfato que los hombres es, además de un tópico, cierta.
Así lo demostró el primer estudio realizado en Europa sobre la capacidad olfativa de la población general. De él se desprende que las mujeres, sea cual sea su edad, son el segmento que saca mejores notas en las tres variables que se analizaron: detección e identificación de olores y memoria olfativa.
El olfato es, por cierto, el más antiguo de los cinco sentidos del hombre.
El trabajo, que presentaron la semana pasada los hospitales Clínic de Barcelona y Municipal de Badalona, se realizó a partir de un cuestionario que respondieron 11.000 lectores de El Periódico de Catalunya . El resultado es extrapolable a la población española, aseguró su responsable, el doctor Joaquim Mullol, coordinador de la Unidad de Rinología del hospital Clínic.
"Las mujeres huelen mejor por razones de anatomía y raíz genética. En todo el mundo animal las hembras huelen mejor para cuidar de las crías y como mecanismo de defensa", explicó.
Años que deterioran
El estudio, llamado Olfacat, también reveló que el olfato es un sentido que se pierde con la edad.
Entre el 0,5 y el 1 por ciento de la población perdió totalmente el sentido del olfato (anosmia) y el 17% lo perdió en cierta parte (hiposmia).
"Son porcentajes que parecen pequeños, pero traducidos a una población, representan a muchas personas", alertó Mullol.
Para estas personas, el no tener un buen olfato no es vital, como lo es para los animales, ya que oliendo detectan alimentos en mal estado o la presencia de otro animal depredador.
Sin embargo, sí influye en la vida diaria. "En los humanos el olfato tiene una importancia más lúdica, y es básico en la vida afectiva y emocional. Está, por ejemplo, muy ligado al centro de la memoria o a la elección de pareja", comentó.
Mullol enumeró casos reales como el de un hombre que daría cualquier cosa por sentir el olor de su hijo; o el de pacientes que adelgazan porque, al no oler, aborrecen la comida.
Las razones por las que se pierde el olfato son varias, pero las más frecuentes son golpes que afectan a la cabeza y que perjudican las conexiones del bulbo olfatorio, este se encuentra bajo el lóbulo frontal, así como infecciones respiratorias como los resfriados que pueden destruir la mucosa olfatoria y enfermedades neurodegenerativas.