Ellas tienen algo en común: su pasión son los números, su mejor amiga es una calculadora y su vida son las finanzas.
Son responsables del buen funcionamiento de tres bancos nacionales, de la crianza de sus hijos y de cuidar las finanzas de su hogar.
Marianela Ortuño Pinto, Gabriela Flores Ortíz y Ana Isabel Mora Baradín son las únicas mujeres que ocupan altos puestos gerenciales en tres bancos del país. Las tres son costarricenses.
Aunque existen algunas mujeres en puestos de junta directiva y en gerencias de departamentos, los puestos gerenciales son los más importantes y delicados en la labor bancaria.
Aunque son pocas, ellas son un ejemplo de que las mujeres ahora ocupan más puestos que anteriormente eran dominados por hombres.
Como dato interesante, el último Estado de la Nación reveló que el número de mujeres dentro de la Población Económicamente Activa ha crecido más rápidamente que el de los hombres en los últimos cinco años.
Marianela Ortuño ocupa desde 1996 la gerencia general de Banco Improsa y es la única mujer que tiene ese puesto en el país.
Gabriela Flores es, desde 1997 la subgerente general de Bancentro. Ana Isabel Mora es la subgerente general del Banco de San José. Estas son sus historias.
Empresaria desde siempre
Marianela Ortuño Pinto tiene 47 años y fue cofundadora de la financiera Improsa en 1986. Diez años después, esta financiera se convirtió en banco y desde entonces ella ha estado a cargo de su gerencia general.
Casada y con dos hijas, Ortuño se considera exigente y con el "defecto" de querer que las cosas se hagan ya.
Licenciada en administración de negocios de la Universidad de Costa Rica (UCR), Ortuño ha estado ligada al negocio bancario toda su carrera. Actualmente, además de ser gerente general del banco, también es miembro de la junta directiva de la Corporación Improsa.
Gerenciar un banco es una tarea bastante difícil, explica. "A diferencia de otras empresas, un gerente de banco que se precie de ser buen gerente, le debe dar una dedicación total al banco".
Entre sus logros, mencionó el haber podido constituir un equipo humano muy sólido e identificado con los objetivos del banco. "Creo que los niveles de lealtad alcanzados entre los clientes y el banco es quizás uno de los logros de los cuales me siento muy satisfecha".
Para llegar a donde está, Marianela tuvo que superar obstáculos. Hace algunos años asegura tuvo que enfrentar con cierta frecuencia problemas de machismo. Además, cuando sus hijas Rebeca y Stephanie eran pequeñas, el sacrificio para cumplir con su trabajo fue mucho mayor, pero contó con otra mujer para salir adelante: su madre.
Entre las cualidades femeninas que le han permitido cumplir con sus labores, Marianela incluye su pasión por los detalles y su buen instinto. "Las mujeres nos dedicamos con mayor intensidad al trabajo, somos muy valientes y ponemos atención a los detalles de cada cosa, factores vitales en la actividad bancaria".
Tiene claro que de no haber sido banquera habría sido empresaria: "me gusta ver nacer, crecer y desarrollarse a las empresas".
Del mostrador a gerencia
Ana Isabel Mora Baradín inició su actividad bancaria atendiendo clientes detrás de un mostrador; sin embargo, hoy tiene a su cargo la subgerencia del Banco de San José, uno de los más grandes del país.
A sus 52 años posee una licenciatura en administración con énfasis en banca y finanzas de la Universidad Fidelitas.
Comenzó su carrera en la oficina del Bank of America, en Costa Rica, donde trabajó durante 17 años. Cuando esta entidad fue adquirida por el Banco de San José, pasó a ser parte de esta nueva empresa financiera.
Ana Isabel cuenta que en esa entidad financiera estadounidense ella encontró un espacio poco usual en ese momento. "En nuestro país había mucho rechazo hacia la participación de las mujeres en ese sector, pero el Bank of America era muy abierto y me dieron la oportunidad de estudiar y de capacitarme".
Califica su trabajo actual en el Banco de San José como una experiencia enriquecedora. "Antes éramos un banco de 80 personas, pero ahora somos un grupo financiero que tiene casi 800 trabajadores y una gran variedad de productos financieros", comentó.
¿Y cómo logró conciliar su trabajo con su papel de madre de tres hijos? "Lo principal fue el gran apoyo de mi esposo y el de mis hijos, pero lógicamente siempre hay una gran cuota de sacrificio de parte de una".
En época de cambios
Para Gabriela Flores Ortíz, el hecho de tener cinco hijos no fue obstáculo para dedicarse a lo que más le gusta: las finanzas.
Con 43 años, ha dedicado los últimos 18 a vivir entre números, calculadoras e indicadores financieros. Actualmente ocupa la subgerencia del banco Bancentro.
Ella empezó su carrera en banca en una época "lindísima". "En aquel momento la banca privada estaba dando sus primeros pasos en el país y tuve la oportunidad de arrancar varios proyectos en Banex, BFA y Bancentro", cuenta.
Gabriela admite que siempre le llamó a atención el área financiera y el mercadeo y quiso obtener un trabajo en el que pudiera combinar ambas. Su principal logro, dice, es el hecho de haber crecido como persona en cada puesto que se ha desempeñado.
Su trabajo (como en cualquier otra actividad) requiere de mucha organización. "Se tiene una responsabilidad muy grande para mantener unida a la familia y mantener los valores, pues eso a veces choca con horarios muy pesados".
No obstante, reconoce que las mujeres (al igual que los hombres) deben darse su lugar y darse a respetar. "El machismo es algo que uno tiene que enfrentar. Es un reto más", señaló.
¿Cómo logró cumplir con su hogar y con su trabajo? "Trato de ser organizada en las horas de trabajo, no hablo mucho, soy muy eficiente y tengo mucha paciencia".