¡Divino!" "¡Es una poeta, una Diosa!" "Yo nunca había estado en un concierto así." Después de algo más de dos horas con la española Rosana en frente, canta que canta, habla que habla, varias de las casi 950 personas que asistieron la noche del sábado al Teatro Nacional daban en el mismo clavo: Rosana les puso la firma. Se los conquistó.
Pero no fue con sus canciones amables que lo hizo, aquellas le han permitido publicar tres discos y presentarse por segunda vez en Costa Rica. Rosana sorprendió al público del Nacional llegándole al corazón por la boca.
Víspera de buen día
Sin preámbulos ni presentaciones suntuosas, y en un escenario nada más vestido con tres escuetas redecillas, Rosana, guitarra en espalda, salió a las 8: 08 p. m.
Fue recibida con una lluvia de aplausos que ella respondió con eco: aplaudió también.
Ahí comenzó lo que sería esa noche: un recital entre amigos, cantar en confianza.
Aplausos, y más aplausos, y su banda de cuatro músicos que se acomoda alrededor de ella. Gira fue el primer tema y el teatro le comunicó a toda voz a Rosana que le era conocido: girando entre los dos el aire se descalza , cantaban con ella.
"Ya estamos aquí. Vamos a esperar un momento porque hay gente entrando", dijo Rosana al terminar con Gira.
"¡Habeís llegado tarde!" pronunció en tono de broma y la gente se carcajeó con ella. "Van dos, queda uno... espero que estén entrando y no saliendo", y la gente seguía riendo con ella.
Rosana tomó la guitarra acústica y ¡a lo que vinimos! Si pongo corazón fue su segundo tema. Cantaba ella y le ofrecía el micrófono al publico. Las voces tímidas apenas se asomaban. Incluso enDomingos en el cielo.
Terminado el tema, Rosana se acercó hasta la orilla del escenario. Se sentó trasero en el suelo, pies en las escalerillas. Y platícó. "Sé que están cantando porque puedo escucharos." Siguió hablando con la gente que le respondía desde las butacas. Contó una anécdota que le sucedió en un concierto en Argentina y le pidió a la gente que cantara con ella.
Una con los otros
Ahí sentada en el suelo, Rosana comenzó a cantar Donde ya no te tengo . Idania Jiménez había llamado a una amiga para que desde su celular escuchará el tema. Rosana la vio, le indicó que se acercara y tomó el teléfono con su mano derecha y se lo acercó a la boca como si se tratara de un segundo micrófono. El Teatro en pleno cantaba con Rosana... y en el fondo, también para la amiga de Idania. Fuertes aplausos sonaban al terminar Rosana el tema.
De los dos , Pa' calor , Pa' ti no estoy , Cuentan , Siempre de frente , Y por más , Así son las cosas , En la otra orilla , Mil y una noches ... cantó Rosana, mientras contaba anécdotas y bromeaba con la gente.
"¿Qué me dijiste?" preguntó a alguien del público." ¡Diosa!" respondió esa persona. "Ah, bueno. Es que una vez me pasó en Argentina que mi gritaron 'sos una Diosa' y yo entendí 'sos odiosa'". Soltó la carcajada y la gente con ella.
Desde el escenario intercambió palabras con un chico ubicado en uno de los palcos de segundo piso. Era el puertorriqueño Guissupe Vásquez, de 21 años, que de vacaciones en Costa Rica había asistido al Nacional para ver por primera vez en concierto a la española.
Aquella noche con Rosana todo era en broma. "Faltan dos temas para terminar. Nos vamos y ustedes piden ¡otra, otra! y nosotros regresamos", y soltaba la carcajada.
Y lo cumplió. Cantó Hoy y ella y su banda se retiraron.
Apenas unos segundos pasaron y regresaron mientras el Teatro gritaba "¡otra, otra!"
Rosana salió, saludó y dijo "¡voy allá arriba!"
Tomó el micrófono y con el Teatro Nacional luces encendidas subió al segundo piso. La gente la esperaba para abrazarla. Pasó luego al tercer nivel, al gallinero que estaba a reventar, y fue besuqueada, abrazada y adorada.
Siguió cantando Sin miedo cuando llegó de nuevo al área de la luneta y la gente se acercaba a saludarla y a tomarse fotos con ella. Ella que desde que recorrió los pisos hasta su regreso al escenario no paró de cantar.
Cerró con Pa' ti no estoy cantando Costa Rica yo pa' ti si estoy.