La muerte de Víctor Solano Arce, quien la tarde del jueves quedó sepultado por un deslizamiento de tierra en Mollejones de Pacayitas de Turrialba, fue inevitable, aseguraron ayer funcionarios del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
"El derrumbe fue imprevisible... En ciertos casos, las labores topográficas implican cierto riesgo, sin embargo, en 35 años de experiencia, es la primera vez que sucede una desgracia de esta índole", expresó Jorge Arturo Monge, jefe del Departamento de Topografía del ICE.

Paralelo a ello, un oficial del OIJ de Turrialba, quien pidió el anonimato, señaló: "Los indicios indican que la tragedia fue producto de un fenónemo natural... Fue una situación fortuita pues todo parece señalar que la avalancha se vino de repente."
En el momento del percance -ocurrido a las 3:15 p.m. del jueves- Solano Arce, de 38 años, y cinco compañeros más, todos empleados del ICE, realizaban labores de levantamiento topográfico relacionadas con el proyecto hidroeléctrico Pacuare.
El resto de trabajadores fueron identificados como Rafael Arroyo, de 51 años; José Montes Villalta, de 40; Marcelo Avendaño Castro, de 32 años; y los hermanos Adrián y Ronulfo Montenegro Moya, cuyas edades no fueron suministradas.
Este último sufrió golpes y escoraciones y debió ser trasladado al hospital Wílliam Allen, de Turrialba, donde fue dado de alta el mismo día del percance. Los demás trabajadores resultaron ilesos.
Voceros de la Dirección de Prensa y Relaciones Públicas del ICE y del Instituto Nacional de Seguros (INS) confirmaron que los seis trabajadores estaban cubiertos por pólizas de riesgos del trabajo.
En ese sentido, funcionarios del ICE iniciaron los trámites para hacer efectivo el cobro de la póliza que le corresponde a la familia del fallecido, quien tenía aproximadamente 12 años de laborar para dicha institución como asistente de topografía 1, en la Oficina de Levantamientos Topográficos del Departamento de Topografía.
Solano Arce era casado, padre de cinco hijos y vecino de Paraíso de Cartago, se encontraba -minutos antes del incidente- en compañía de Ronulfo Montenegro y José Montes limpiando el terreno de alguna maleza. Los otros tres compañeros se encontraban 50 metros más arriba.
"El seguro de riesgos del trabajo le da derecho a los familiares del trabajador fallecido a gozar de una renta anual, calculada sobre el promedio de los salarios que recibía el occiso en los últimos tres años antes de la tragedia", explicó Inés Monge, periodista del INS.
A través de un comunicado de prensa, funcionarios de la oficina de Prensa del ICE indicaron ayer que en el momento del derrumbe los trabajadores portaban su respectivo equipo de seguridad (cascos y botas). Dicha versión no fue confirmada por personeros del OIJ.
"Los funcionarios que realizan labores topográficas reciben permanentemente capacitación en diversos campos, con énfasis en materia de seguridad personal", indicó el comunicado.
Solano es el cuarto trabajador, de junio de 1996 a la fecha, que perece a consecuencia de accidentes laborales del ICE.
El 4 de junio del año pasado Francisco Conejo Quesada, de 54 años, murió tras quedar sepultado por una avalancha dentro de un túnel del proyecto hidroeléctrico La Angostura, también en Turrialba.
En tanto el 5 de agosto, Carlos Santamaría Chaves, de 35 años, y Gerardo Sanabria García, de 43, fallecieron en las aguas del río Reventazón mientras realizaban labores de medición del cauce.