Washington, 30 may (EFE).- El que fuera fiscal en el "escándalo Watergate", Archibald Cox, quien se negó en su día a cerrar su investigación sobre el caso pese a las órdenes de la Casa Blanca, murió en su domicilio de Brooksville (Maine, EEUU) a los 92 años.
Cox falleció ayer, sábado, según anunció Phyllis Cox, una de las hijas del fiscal que se hizo célebre por su oposición a las "reclamaciones exageradas de privilegios ejecutivos".
El fiscal, catedrático de Derecho de la Universidad de Harvard, había sido también asesor del presidente John F. Kennedy, durante cuyo mandato desempeñó el cargo de fiscal general de Estados Unidos.
En mayo de 1973, Cox recibió el encargo de investigar la red de grabaciones secretas llevada a cabo al Partido Demócrata en el hotel Watergate de Washington, en la campaña previa a las elecciones.
El presidente Richard Nixon cesó al fiscal en octubre de 1973 ante los intentos de Cox por hacerse con una serie de cintas grabadas en la Casa Blanca, esenciales para la investigación del escándalo.
Nixon había rechazado, el día antes del cese, cumplir una orden judicial para que entregara las cintas, se negó a comparecer ante el Tribunal Supremo y ordenó al fiscal que abandonara el caso, algo a lo que Cox se negó.
Al recibir el cese, el fiscal emitió un sucinto comunicado: "El que el nuestro sea un Gobierno de Derecho y no de personalidades depende ahora del Congreso y, en última instancia, del pueblo estadounidense".
La decisión de Nixon, que finalmente se vio obligado a entregar las grabaciones, dio alas a una iniciativa para revocarlo como presidente. En agosto de 1974 se convirtió en el primer, y hasta ahora único, jefe de Estado de EEUU en dimitir.
El fallecimiento de Archibald Cox se produjo el mismo día que el de Samuel Dash, asesor del Comité del Senado encargado de investigar el escándalo y que saltó a la fama por sus duros interrogatorios en televisión acerca de las grabaciones secretas al Partido Demócrata del Gobierno de Richard Nixon. EFE
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