Bailando con una sombrillita al hombro, Mary Poppins cantaba sin cesar una tonada que parecía no tener más letra que “Supercalifragilisticoespialidoso”.
Se dijo desde entonces que esas 32 letras unidas formaban la palabra más larga del idioma español, aunque nadie tuviera una respuesta cuando se preguntaba por su significado.
¿Tendría razón la famosa niñera de Walt Disney? Pues no. Oficialmente, la palabra más extensa para los hispanohablantes es “electroencefalografista”. Si bien se escuchan otros términos más largos (tecnicismos, palabras derivadas o inventadas), el usado para referirse a la “persona especializada en electroencefalografía” es el de mayor tamaño contemplado en elDicciona-rio de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE).
Sin embargo, nuestra palabra más larga se queda corta con sus 23 letras cuando la comparamos con las más “kilométricas” de otras lenguas.
En francés, por ejemplo, existe una de 25 letras: “anticonstitutionnellement”. En total, 15 consonantes y 10 vocales forman este adverbio para referirse a todo hecho o conducta que se ejecuta en contra de la Constitución.
Según el libro de los récords Guinness , la palabra real más larga del idioma inglés contenida en un diccionario es “floccinaucinihilipilification”. El vocablo tiene 29 letras y se refiere al “acto de describir algo como inútil”.
Pero el primer lugar se lo llevan los alemanes. Su lengua permite la construcción de palabras compuestas de longitud indeterminada. Por eso no extraña que el término “donaudampfschiffahrtselektrizitätenhauptbetriebswerkbauunterbeamtengesellschaft” figure en los Guinness como la palabra más larga del mundo.
Esas 79 letras juntas eran el nombre de la “comunidad de funcionarios subalternos de la oficina principal de la Administración de Servicios de Vapores Eléctricos del Danubio”.
Y ya que hablamos de nombres, un caso interesante es “Krung Thep Mahanakhon Amon Rattanakosin Mahinthara Ayuthaya Mahadilok Phop Noppharat Ratchathani Burirom Udomratchaniwet Mahasathan Amon Piman Awatan Sathit Sakkathattiya Witsanukam Prasit”. Es el nombre oficial de Bangkok, la capital de Tailandia, el más largo que existe.
Como un dato curioso, entre esos términos técnicos que se extienden letras y letras sobresale la palabra “hipopotomonstrosesquipedaliofobia” que, paradójicamente, significa “un miedo irracional a la pronunciación de palabras largas y complicadas”.
Por otro lado están los que abrevian, como los Yaghan, indígenas del sur de Chile y Argentina. Ahí, para explicar que dos personas están “mirándose una a a la otra, a la espera de que cualquiera ofrezca hacer algo que ambas partes quieren, pero no tienen la disposición de hacer”, solo dicen: “mamiblapinatapaí”.