Natalia Lafourcade, Molotov y un Juanes que ya aburre de tanto ganar fueron los principales triunfadores anoche de la segunda entrega de los premios MTV Latinoamérica.
Otorgadas en el teatro Jackie Gleason de Miami, las estatuillas en forma de lengua estuvieron mejor repartidas que el año pasado, cuando Shakira y Juanes coparon todos los premios. La gala tuvo de todo: proclamas políticas, saludos a los papás y vulgaridades a granel.
La introducción no puedo ser mejor con Madonna quien dio la bienvenida en un pésimo español y el anfitrión el insípido actor mexicano Diego Luna intercambió peripecias con Erick Poncharelo Estrada, Daisy Fuentes, Britney Spears y su tocayo, el mismísimo Maradona.
El primer actor en subir a escena fue el super grupo The Black Stripes (la similitud con los White Stripes no fue coincidencia) integrado por Alex Lora, de El Tri; Jorge González, de Los Prisioneros; Juanes; Andrea Echeverri, de Aterciopelados; Plastilina Mosh; Vicentico; Charly Alberti, exbaterista de Soda Stereo, y, sorpresa, el perdido de Ricky Martin.
Pese al buen arranque, no todas las presentaciones estuvieron a la altura, pues Korn parece haber pasado por el escenario por mero trámite. En el caso de La Ley, los chilenos (que tocan aquí pasado mañana) hicieron una mezcla algo extraña de Amate y salvate y El duelo junto a una Ely Guerra, a la que de paso el "afro" no le luce.
Natalia Lafourcade no estaba logrando mucho hasta que se juntó en el escenario con Control Machete. Los raperos regresaron a la acción solo con Toy y Pato, pues Fermín IV no apareció por ningún lado.
Entre las presentaciones de la noche destacaron por su calidad las de Alejandro Sanz, Café Tacuba, Gustavo Cerati, Dido y The Mars Volta, presentados de muy buena manera estos últimos por Zach de la Rocha, exvocalista de Rage Against The Machine.
De la Rocha, además, aprovechó el micrófono para ser el único en recordar a Celia Cruz, algo que los artistas latinos ni les pasó por la cabeza.
Idioteces a granel
Como que muchos presentadores querían demostrarle al resto del mundo que en Latinoamérica se puede ser tan soez como en Estados Unidos y por eso nadie arrugó la cara cuando el ¿comediante? Fernando Peña presentó un acto apenas para reforzar los peores estereotipos acerca de los latinos.
Igualmente, una mediocre Kelly Osbourne no supo decir otra cosa que malas palabras y, para peores, se atuvo a la traducción de los Molotov.
Pero, de todos, el peor de la noche fue Steve-O, cuyo único mérito es haber sobrevivido a Jackass . El "actor" dijo cuanta estupidez se le ocurrió de Latinoamérica y, lo más sorprendente, todos los presentes aplaudieron sus animaladas.
Jorge González fue el primero en meter a la política al gritar "¡Viva Cuba!" y alguien del público le recordó a Hugo Chávez que hay gente que no lo quiere. Además, como era de esperarse, no faltaron las pedradas al presidente George W. Bush y la guerra que se inventó contra Iraq.
¿Lo mejor de la noche? Sin duda el cierre con el veteranazo Iggy Pop junto a Sum-41. Lástima que el público ni pelota le dio al más bronceado y flacucho del punk .
Y, por último, quedó claro de nuevo que MTV Latino, a sus 10 años de vida, aún no sabe que Centroamérica también existe.