Por Sergio Imbert
Moscú, 4 may (EFE).- La Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú, recibió hoy como héroes a los astronautas norteamericanos Ken Bowersox y Don Pettit, y al ruso Nikolái Budarin tras una misión de casi medio año y un duro aterrizaje que ha planteado incógnitas.
Los directores de la Agencia Espacial Rusa, Yuri Kóptev, y de la NASA norteamericana, Sean O'Keefe, así como las esposas y otros familiares de los tres astronautas acudieron al aeropuerto militar Chkálovski de Moscú para recibir a felicitar al trío espacial.
Los astronautas bajaron por su propio pie por la escalerilla del avión y, tras un emotivo encuentro con sus familiares, partieron a la Ciudad de las Estrellas, centro de entrenamiento de cosmonautas donde durante dos semanas y media pasarán un curso de rehabilitación médica tras su misión espacial de 161 días.
Tras ser relevados en la Estación Espacial Internacional (ISS), los integrantes de la sexta expedición permanente aterrizaron hoy minutos después de las 02.00 GMT en la estepa kazaja en la nave rusa Souyz TM-1, que se desvió casi 500 kilómetros del punto previsto.
En vez de descender por una trayectoria plana, la cápsula se precipitó hacia la Tierra como una piedra, en el llamado régimen balístico, el más duro para los tripulantes pues sufren sobrecargas hasta nueve veces superiores a la regular, explicó Nikolái Ivanov, experto en balística del CCVER.
Yuri Semiónov, director de la corporación espacial "Energuia", fabricante de las Soyuz, responsabilizó del incidente a uno de los astronautas norteamericanos, sin precisar, al señalar que éste se confundió en el mando al no estar muy familiarizado con la nave.
"Uno de los astronautas estadounidenses apretó un botón erróneo" y así "confundió al ordenador encargado del programa de descenso", que "debió haberse vuelto loco", dijo Semionov a la cadena de televisión rusa TVS.
Este fue el primer retorno de una nave cósmica desde la ISS tras la catástrofe del transbordador estadounidense Columbia el pasado 1 de febrero que se desintegró al entrar en la atmósfera terrestre con sus siete tripulantes.
También fue el primer aterrizaje de una nave de la clase Souyz TM, mientras que Bowersox y Pettit se han convertido en los primeros astronautas estadounidenses que aterrizan en una cápsula de descenso rusa y en territorio de un país extranjero, el estado centroasiático de Kazajistán.
La sombra de la tragedia del Columbia, que obligó a prolongar dos meses la misión de Bowersox, Pettit y Budarin en la ISS, planeó hoy sobre el Centro de Control de Vuelos Espaciales ruso (CCVER) cuando durante el aterrizaje se perdió el contacto radial con la Soyuz.
También dejó de funcionar el sistema de localización por señales intermitentes de radio, y en el CCVER se vivieron dos largas horas de angustiosa espera y alarma hasta que aviones de reconocimiento hallaron la Soyuz al norte del mar de Aral, a entre 460 y 500 kilómetros al suroeste de la zona prevista.
La tensión se incrementó aún más cuando, según filtraciones del CCVER, funcionarios rusos se encerraron en sus despachos dejando a expertos de la NASA y a la prensa a solas con partes contradictorios sobre el lugar y la hora precisa del aterrizaje y sobre si se había restablecido la comunicación con la nave.
Finalmente, el piloto de un avión de reconocimiento encontró la nave y comunicó que los astronautas habían abandonado por su cuenta la cápsula y saludaban con la mano, pero se necesitaron otras tres horas para que equipos de rescate llegaran en helicópteros al lugar.
"El estado de salud de los cosmonautas no suscita preocupación", informó en el CCVER Valeri Bogomólov, director del Instituto ruso de problemas médicos y biológicos, después de que los doctores hicieran "in situ" el primer reconocimiento médico a los tripulantes.
El director de la Agencia Espacial Rusa pidió "no dramatizar" la situación puesto que el régimen balístico forma parte del programa de vuelo junto a los modos automático y manual de descenso, pero reconoció que hay muy poca experiencia de tales aterrizajes.
"De hecho, en nuestra práctica sólo hubo dos descensos balísticos, de una nave pilotada y de otra no tripulada", dijo Kóptev en un reconocimiento implícito de que el aterrizaje de hoy fue extraordinario.
El precedente con la nave pilotada ocurrió en 1965, cuando la Vosjod-2 con Pável Beliáyev y Alexéi Leónov -pionero de los paseos espaciales- dejó de obedecer las órdenes y los cosmonautas tuvieron que tomar el mando y aterrizar en la taiga siberiana. EFE
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