
Santiago. ap y dpa La jurista Mónica Madariaga, una influyente ministra durante el régimen del general Augusto Pinochet, y que luego se tornó en crítica de la dictadura, falleció el jueves víctima de cáncer, a los 67 años.
Madariaga, prima de Pinochet, fue ministra de Justicia bajo el gobierno militar (1973-1990) y además se desempeñó como su embajadora ante la Organización de Estados Americanos (OEA).
El vicerrector académico de la Universidad Uniacc, Andrés Lastra, donde Madariaga se desempeñaba como decana de Derecho, informó que finalmente tuvo una complicación hepática que le produjo su deceso.
Madariaga padecía desde hace años de cáncer y, con el firme carácter que tenía, había señalado que lucharía por derrotarlo.
La jurista, quien nunca estuvo casada, se desempeñó como ministra de Justicia (1977-83) del régimen de Pinochet, durante el cual se encargó de dictar la jurisprudencia que afianzó la dictadura.
Fue autora de una controvertida ley de 1978 que amnistió los excesos cometidos por los militares desde el golpe militar de 1973.
También fue redactora de la Constitución que Pinochet hizo aprobar en un plebiscito en 1980.
Posteriormente fue designada embajadora ante la OEA, cargo que tuvo que abandonar en las postrimerías del régimen por diferencias con el dictador, según confesó.
Durante una conversación con corresponsales extranjeros a fines de los 80 reveló que su apoyo a la dictadura de su primo se debió a que estuvo en una burbuja que le impidió ver la realidad que vivía el país y que sólo conoció cuando desempeñó el cargo diplomático.
La última aparición de Madariaga fue este año, cuando confesó haber presionado a la Corte Suprema para que no investigara por fraude bancario al millonario Sebastián Piñera, hoy candidato presidencial de la derecha opositora ala mandataria Michelle Bachelet.
Madariaga incluso dijo que tiempo atrás el propio Piñera le dio las gracias por sacarlo de prisión.