
Hace 14 años, cuando una pareja de alemanes encontró ese cadáver en los Alpes, se dijo que era uno de los hallazgos más importantes de la historia. Se convirtió en una momia famosa y hasta la bautizaron con un nombre que, a algunos, les resulta tierno: Oetzi .
Mas la prensa sensacionalista insiste en que sobre el "hombre de hielo", guardado hoy en un laboratorio de Italia, se cierne una trágica maldición: siete personas relacionadas con él han muerto desde su descubrimiento.
La última de las víctimas fue el biólogo estadounidense Tom Loy, quien dirigía un equipo de la Universidad Nacional Australiana dedicado al estudio intensivo del cadáver de la edad de piedra.
Loy apareció sin vida en su casa de Australia y la autopsia que se le practicó no pudo descifrar si su muerte había sido por "causas naturales, accidente, o ambas". El raro deceso despertó los rumores sobre la maldición de la momia de 5.300 años de antigüedad.
Oetzi fue hallado en 1991 por Helmut y Erika Simon, mientras paseaban por la frontera entre Austria e Italia, en las montañas Oetzal (de ahí su nombre).
La creencia de que el cadáver tenía una maldición comenzó apenas un año después, con la trágica muerte de tres austriacos que tuvieron contacto con él.
Según el diario español El País , la primera "víctima" fue el forense Rainer Henn, de 64 años, quien sacó el cadáver del hielo y lo introdujo en una bolsa plástica. Henn murió al chocar su auto cuando se dirigía a dictar una conferencia sobre Oetzi .
El siguiente fue el montañista Kurz Fritz, una de las primeras personas en ver el cadáver y quien llevó a Henn hasta la momia. Fritz, un experimentado escalador de 52 años, falleció pocas semanas después como única víctima de una avalancha.
"La tercera muerte fue la del periodista Rainer Hölz, de 47 años, quien filmó la extracción del 'hombre del hielo' en los Alpes y murió meses más tarde a causa de un tumor cerebral", reza un artículo de la revista Semana.
Konrad Spindler, de 66 años y jefe de las investigaciones sobre Oetzi en la Universidad de Innsbruck (Austria), fue la sexta víctima. Murió de causas naturales en abril del 2004.
En octubre de ese mismo año, la desgracia llegó hasta Helmunt Simon, de 67 años. El conserje jubilado que encontró a Oetzi salió a practicar el montañismo cerca de donde apareció la momia y nunca volvió. Cayó por un abismo de 240 metros y hallaron su cuerpo una semana después.
Y ese mismo día, Dieter Warnecke, el jefe de rescate encargado de buscar a Simon, murió de un infarto mientras dirigía las labores para sacar del abismo el cadáver del exconserje.