Programa Conectándonos les da computadoras diseñadas para ellos

Por: Monserrath Vargas L. 14 diciembre, 2012
 Los niños Oldemar Castillo, de la Escuela Carlos Luis Castro, de Turrialba, y Stacey Pérez, de la Escuela de Carbonal, de Alajuela, son dos de los beneficiarios del Programa Conectándonos. La iniciativa es impulsada por la Fundación Quirós Tanzi y el Ministerio de Educación Pública. | DIANA MÉNDEZ
Los niños Oldemar Castillo, de la Escuela Carlos Luis Castro, de Turrialba, y Stacey Pérez, de la Escuela de Carbonal, de Alajuela, son dos de los beneficiarios del Programa Conectándonos. La iniciativa es impulsada por la Fundación Quirós Tanzi y el Ministerio de Educación Pública. | DIANA MÉNDEZ

Andrés Kitlizka tiene 13 años, estudia en la escuela de Río Cuarto de Grecia y, a su corta edad, ya está escribiendo un libro.

Su principal cómplice en esa aventura es su XO, una computadora de $209 que la Fundación Quirós Tanzi (FQT) y el Ministerio de Educación Pública (MEP) pusieron en sus manos, por medio del Programa Conectándonos.

Junto a él, otros 1.500 niños de 15 escuelas del país han descubierto un nuevo mundo de conocimiento, gracias a una máquina ideada por la organización One Laptop per Child, que funciona con software libre diseñado para la educación.

“Mi libro es de aventura y ficción. A mí siempre me gustó la lectura”, manifestó Andrés, quien asistió en noviembre a un encuentro en el Auditorio del Museo de los Niños.

Ese día, otros estudiantes como él se reunieron para compartir lo aprendido con la ayuda de las XO.

Los padres y maestros de estos niños son testigos de cómo el uso diario de las computadoras motiva a los pequeños a aprender, crear e investigar.

“Los estudiantes lo ven llamativo, eso hace que el aprendizaje sea vivencial. Con el uso de Internet, las paredes de las aulas se extienden a todo el mundo”, dijo Arley Sruh, maestro en la Escuela Enrique Riba Morella, ubicada carretera al volcán Poás.

No solo Andrés le ha sacado provecho a la XO para escribir su libro. Otros niños han desarrollado proyectos de robótica y programación con ayuda de dichas máquinas.

La habilidad con la que se apropian de la tecnología sorprende a sus padres.

Así lo confirma Damaris Mena. Ella es madre de Oldemar Castillo, de 11 años, quien estudia en la Escuela Carlos Luis Castro Arce, a 30 km del centro de Turrialba.

“Uno ve la computadorcita pequeñita y como papá piensa que le sirve solo para jugar. Pero esto es un paso pequeño y a la vez grande (en el aprendizaje), para mi hijo y para los niños de todas las escuelas participantes”, sostuvo.

¿Se logró la meta? En 2011 se anunció que la iniciativa Conectándonos beneficiaría a 3.500 estudiantes y que las primeras 1.500 computadoras del programa se entregarían en febrero del 2012.

Las máquinas se entregaron en marzo de este año y según Daniel Castro, director ejecutivo de la Fundación Quirós Tanzi, el objetivo se alcanzó.

“La meta eran 1.500 computadoras. Se entregaron en las 15 escuelas a las que fuimos, a niños de primero a sexto grado”, explicó.

Pero el programa pretende ir más allá de llevar máquinas a las escuelas. “Cuando uno lee noticias malas sobre este tipo de proyectos es porque nada más entregaron la tecnología”, alegó Castro.

Debido a eso, la FQT se encarga de hacer visitas a los centros educativos, impartir talleres a padres y dar soporte técnico.

Este último servicio fue el más solicitado en los últimos meses.

Daniel Castro, de la Fundación, aseguró que este año atendieron 820 solicitudes. Algunas fueron por daños de fábrica o porque se les quebró la pantalla. Otras peticiones fueron más sencillas, como problemas de configuración.

Para disminuir los casos de daños en el aparato, decidieron cobrar una suma simbólica de ¢2.000, pese a que arreglar estas computadoras cuesta cerca de $70.

Retos. El próximo año la meta es llegar a 43 nuevas escuelas y colocar 3.000 computadoras XO.

Para ello se necesita sumar donadores, que ayuden a adquirir estas computadoras.

En ese sentido, el ministro de Educación, Leonardo Garnier, aseguró que la iniciativa de la FQT estimula a otras empresas a ingresar a este tipo iniciativas que “se convierten en programas que van a generar un cambio ”, tanto en la sociedad como en la vida de los niños.