La Haya. El expresidente de Yugoslavia Slobodan Milosevic responsabilizó hoy a la OTAN de las muertes y éxodo de Kosovo en 1999, se erigió en gran defensor de la pluralidad en su país y pidió que le liberen para poder defenderse en un juicio justo.
En el primer día de su defensa ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), con decenas de folios ante él, Milosevic comenzó a perfilar en serbio la que va a ser su estrategia: convertirse en el acusador en lugar del acusado.
El expresidente yugoslavo aseguró que el Tribunal no le juzga únicamente a él, como máximo responsable del Estado, sino "a toda la nación" yugoslava, en su primera respuesta a las alegaciones de la Fiscalía que le acusa de crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio por acciones en Kosovo, Bosnia y Croacia entre 1991 y 1999.
Levantando en ocasiones la voz y por momentos visiblemente excitado, Milosevic responsabilizó a los musulmanes del comienzo del conflicto en Bosnia: "la guerra comenzó con el asesinato de serbios, y no al revés", afirmó.
En su intervención, que fue reiterativa y ligeramente desordenada, Milosevic trató de dar una imagen de protector y tolerante con todos los pueblos; "¿saben que en Serbia viven más musulmanes que en Bosnia?", preguntó desafiante a los fiscales.
El expresidente centró sus más de cuatro horas de intervención en responsabilizar a la OTAN de los crímenes ocurridos en Kosovo apoyándose, al igual que hizo el día anterior la acusación, con fotografías e imágenes de vídeo.
El primero de los dos reportajes que mostró, ambos de televisiones alemanas, aseguraba que la matanza de la localidad de Racak en enero de 1999, en la fueron asesinados 45 albano-kosovares y motivó la intervención de la OTAN, no fue realmente cometida por el Ejército serbio, sino por los miembros del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK).
Además, el acusado presentó a la sala otra cinta de la cadena de televisión ARD con declaraciones del ministro de Defensa alemán, Rudolf Scharping, que justificaba la campaña de la OTAN para evitar una catástrofe humanitaria.
Posteriores declaraciones de responsables y colaboradores de la misión de la OSCE negaron en el reportaje que se hubieran producido matanzas de la población albano-kosovar por parte serbia antes del comienzo de la campaña de la Alianza Atlántica.
"La Policía y el Ejército serbios tenían orden de luchar contra los terroristas y proteger a la población", dijo Milosevic, que reconoció ante la evidencia de algunas fotos que mostró el día anterior la Fiscalía "que podía haber grupos o personas individuales que hubieran cometido delitos, como ocurre en todas partes del mundo".
A diferencia de la Fiscalía, que evitó las imágenes más duras, Milosevic presentó fotografías de cuerpos mutilados y extremidades que aseguró pertenecían a albano-kosovares que trataban de volver a sus hogares y fueron asesinados por el UCK.
El expresidente, que habló de memoria y consultó sus papeles para precisar datos, hizo una exposición prolija con la que trató de demostrar que los bombardeos de la Alianza Atlántica "sólo eran equiparables a los actos de los nazis".
"La OTAN no hizo distinciones, todos sufrieron, mujeres, niños y ancianos", señaló, e insistió en que la intervención mató a miles de ciudadanos, atacó objetivos civiles, destruyó infraestructuras, bombardeó colegios y hospitales, y provocó todo un desastre ecológico.
Según Milosevic, no fue él, sino la Alianza, que con sus acciones atentó contra los principios de la Convención de Ginebra de 1949 sobre los usos y costumbres de la guerra.
Dirigiéndose a la fiscal jefe, Carla del Ponte, Milosevic dijo: "Sus jefes destrozaron Yugoslavia, y ahora quieren que dos o tres personas paguen la factura para mantener la verdadera responsabilidad lo más alejada posible".
"Tiene que engañar sobre cosas que todo el mundo en Yugoslavia sabe que no son más que mentiras", manifestó al insistir en la campaña mediática que aseguró se ha organizado contra él, y añadió que éste es un juicio político que no tiene nada que ver con el Derecho.
Como si hubiera recuperado el ímpetu que ayer parecía haber perdido, el exlíder serbio acusó a la Fiscalía que encabeza la suiza Carla del Ponte de imprudente y de falta de conocimientos, y a los jueces de parcialidad.
"No hay igualdad entre las partes, de un lado está todo el aparato de los medios y yo lo único que tengo es un teléfono público para poder hacer frente a las mayores mentiras jamás vertidas contra mi país, mi pueblo y contra mí", afirmó.
Insistió en que le dejaran en libertad para poder prepararse y tener un juicio justo: "Déjenme libre, todo el mundo sabe que no voy a escapar", pidió.
El expresidente yugoslavo podrá reanudar su defensa mañana por la mañana.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.