Caracas. Los dos militares que se pronunciaron la pasada semana contra el gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se pusieron hoy a disposición de las autoridades castrenses del país para explicar los motivos de su disidencia.
El coronel venezolano Pedro Soto se presentó a las autoridades de la Fuerza Aérea para expresarles los motivos de sus críticas a Chávez, cinco días después de pedir la dimisión del presidente y casi a punto de vencer el ultimátum de 72 horas dado por sus superiores para entregarse voluntariamente.
Soto llegó a la Base Aérea Francisco de Miranda, conocida como aeropuerto La Carlota, al este de Caracas, a las 09.55 hora local (13.55 GMT) acompañado por sus abogados, los militares retirados Silvino Bustillos e Hidalgo Valero.
La entrega de Soto coincidió con la del capitán de la Guardia Nacional (GN, policía militarizada) Pedro Flores, quien también acudió a la Comandancia General de ese cuerpo de seguridad para dar las oportunas explicaciones a su jefe, el general Francisco Belisario Landis, uno de los militares de confianza de Chávez.
Flores alzó públicamente su voz contra el gobierno horas después de que lo hiciera Soto, sin que de momento ningún otro oficial haya expresado su descontento con el rumbo que ha tomado el país con Chávez, exteniente coronel golpista.
Un grupo de unas 50 personas expresaron su apoyo a Soto en las afueras de La Carlota, donde se halla ubicado el despacho del ministro de Defensa, José Vicente Rangel, con gritos contra el gobierno y haciendo sonar cacerolas, uno de los símbolos puestos de moda últimamente para exteriorizar el descontento contra Chávez.
En declaraciones a los periodistas, Soto dijo que no se entregaba a las autoridades castrenses, sino que se presentaba ante ellas para no ser declarado desertor antes del mediodía de hoy (16.00 GMT).
El coronel se mostró dispuesto a apegarse "a todos los reglamentos vigentes", al referirse a las posibles sanciones a las que podría ser sometido, entre ellas su expulsión de la Fuerza Armada Nacional (FAN).
Flores, que también fue arropado por un pequeño grupo de simpatizantes de la oposición, dijo a los periodistas que su postura solidaria con Soto era por motivos de conciencia ante la situación que atraviesa el país con Chávez a la cabeza.
La cúpula militar decidirá a partir de ahora qué hacer con los dos militares que alzaron su voz contra el jefe del Estado y comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional (FAN), Hugo Chávez.
El abogado Valero, defensor de uno de los oficiales, dijo hoy a los informadores que renunciarán a formar parte del grupo de investigación que posiblemente activen las autoridades castrenses si no se garantiza el debido proceso a sus representados.
Consideró que si los dos oficiales disidentes son arrestados sería "un abuso más" por parte del gobierno, y dijo que el correspondiente arresto no debería ser "mayor de ocho días" según las leyes militares.
Soto pidió el pasado jueves en un acto público ante la prensa la renuncia de Chávez, lo que motivó una fuerte reacción de la oposición, que le manifestó su apoyo en dos concentraciones, una multitudinaria, ese mismo día, y otra el viernes, más modesta en número.
Las manifestaciones de la oposición tuvieron respuesta de los seguidores de Chávez, que esos días también se concentraron a las puertas de la sede del Gobierno en una demostración de apoyo a los militares insubordinados.
El Gobierno ha dicho que el salto a la palestra pública de los dos oficiales fue un "show" montado por algunos medios de comunicación locales, que, según Chávez, ejercen como "factores de oposición", y aseguró que la normalidad que supuestamente existe en filas castrenses garantiza que no hay peligro de una insurrección en Venezuela.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.