Asistir a Glastonbury no es sólo una oportunidad de huir de la ciudad o de escuchar buena música, también es una ocasión de vivir una experiencia vital distinta durante unos pocos días conviviendo en tiendas de campaña, escuchando a políticos, admirando la habilidad de malabaristas o deleitándose con actuaciones dramáticas.
El grupo REM ocupó el viernes el escenario principal y compartirá el estrellato de la presente edición del festival con Radiohead, que tocó ayer y que ya actuaron en Glastonbury en 1997, un concierto que, según Michael Eavis, fue el mejor de toda la historia del evento.
Otros grupos a destacar del cartel de este año son Manic Street Preachers, Moby, Suede, Mogway, Fatboy Slim y también Morcheeba. El festival marcó este año un récord, ya que se vendieron todas las localidades 112.000, frente a las 100.000 de la edición pasada el primer día que fueron puestas a disposición del público, y en tan sólo 18 horas. Se subastaron por internet entradas a precios que superaban los 500 euros, en contraste con el coste inicial de cada boleto, que ascendía a 151 euros.