Madrid, 31 dic (EFE).- Más de veinticinco mil personas han visitado en Madrid en una semana la exposición "Faraón", un gran montaje que describe la vida en el Antiguo Egipto y que ya antes atrajo la atención masiva del público en París y en Venecia.
La exposición, abierta el pasado día 21 en el Centro de Arte Cuarto Depósito de la capital, contiene 120 piezas procedentes del Museo de El Cairo, entre ellas "El Coloso de Tutankhamon", una escultura de tres metros de altura hallada en Luxor.
La muestra contiene una primera parte, el audiovisual en tres dimensiones "Momia: viaje interior", cedido por el Museo Británico, que explora el interior de la momia del sacerdote Nesperennub, y explica 2.800 años después cuándo y dónde vivió este personaje, su alimentación, su trabajo y otros detalles de su existencia.
Sometida a un escáner en un hospital londinense, de la momia de Nesperennub se obtuvieron más de 1.500 secciones transversales a intervalos de un minuto. Con la ayuda de unos potentes ordenadores, todo el material obtenido fue montado después, de manera que el espectador puede contemplar planos del cuerpo muy cercanos.
Para esta proyección de veinte minutos se ha construido a la entrada del Centro de Exposiciones una pirámide de 18 metros de altura, con una capacidad para 150 personas.
En cuanto a la exposición propiamente dicha, hay 120 piezas que permiten reconstruir la vida e historia de los faraones desde el Imperio Antiguo (2686-2173 antes de Cristo) hasta el Imperio Nuevo (1552-1069 antes de Cristo).
Entre las piezas excepcionales destacan la estatua del faraón Kefrén, realizada en basalto y que sale por primera vez del Museo de El Cairo, con más de 4.500 años de historia, y el lecho de Tutankhamon, una de las camas más sencillas del ajuar funerario de este faraón.
Junto a estas destacan también uno de los colosos procedentes del templo de Atón en Karnak y la máscara de oro funeraria de Psusenes I, de la dinastía XXI, encontrada en las tumbas reales de Tanis.
También está la estatua de Akenatón como el dios Osiris, hallada en Karnak; hay obeliscos, espejos de mano, collares, y piezas funerarias como el sarcófago de Amosis, de la dinastía XVIII, o el sarcófago de un gato del príncipe Tutmosis.
El recorrido se ha dividido en siete ámbitos a través de los cuales se profundiza en la vida del antiguo Egipto con la figura del "Faraón" como personaje que da título y es hilo conductor de la exposición.
Dueño de Egipto y de su tiempo, del faraón dependía el dominio de los extranjeros y el velar por la buena administración de los bienes del país; vivía con sus hijos y sus esposas en palacio, donde también estaba expuesto a las intrigas; aparecía en las audiencias con toda su majestad, y al morir era enterrado con un ajuar inmenso.
Llamado rey por sus súbditos, el término faraón, tomado de la Biblia, deriva del egipcio "per-aa", "la casa grande", que en un principio se refería al palacio en que el soberano vivía y que terminó por atribuirse tanto a la institución como a quien la encarnaba.
Las comisarias de la exposición son las conservadoras de Antigüedades Egipcias del Museo del Louvre, de París, y del Museo Arqueológico, de Madrid, Christianne Ziegler y Carmen Pérez Díez.
Aunque está lejos el 14 de mayo de 2006, fecha prevista para la clausura de la exposición en Madrid, la afluencia de púbico es grande y las largas colas para acceder a la muestra han obligado a ampliar los horarios de apertura hasta la medianoche. EFE
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