por Julio César Rivas
Boston (EEUU), 29 jul (EFE).- En el universo de la política estadounidense todo se cuida hasta el último detalle y en la jornada cumbre de la "coronación" hoy de John Kerry todo está preparado para vender la mejor imagen del candidato presidencial demócrata.
En el techo del FleetCenter de Boston, que acoge a la Convención Demócrata, se amontonan desde hace días 100.000 globos y una tonelada de confeti que caerán en el momento justo sobre Kerry y su séquito.
Las ristras de redes repletas de globos blancos, azules y rojos -los colores nacionales de EEUU- esperan, como frutas en maduración, el momento culminante de la Convención, cuando Kerry termine su discurso y comience la apoteosis final.
Será la imagen de portada de miles de periódicos de todo el mundo.
Y será así: Kerry, abrazando a su esposa Teresa con un brazo y saludando con el otro, rodeado de sus hijas e hijastros, mirando hacia el horizonte y difuminado por miles de globos y confetis.
Es la imagen que los demócratas quieren que le impulse a la Casa Blanca con una victoria en noviembre frente al presidente George W. Bush.
Todo está previsto. Nada de experimentos como el de la Convención de 1948, cuando los demócratas decidieron liberar palomas en vez de globos.
Las palomas, asustadas, empezaron a revolotear atolondradas alrededor del presidente Harry Truman hasta que un destacado congresista demócrata gritó: "!Sacad esas malditas palomas fuera de aquí!"
Nada parecido va a pasar hoy. Todo un ejército de especialistas en globos -si, también hay especialistas en globos- han trabajado duro para ello.
La mayoría de los globos tiene el tamaño de los que cualquiera se puede encontrar en una fiesta de cumpleaños que se precie. Pero hay 1.500 globos de casi un metro de diámetro que han tenido que ser inflados por equipos de dos personas.
Toda esta parafernalia está escondida en más de 80 redes -las mayores de 30,5 metros de longitud, las menores de quince metros- que serán manejadas con habilidad por una brigada de 30 personas.
Los globos están inflados con aire, no con helio, para que puedan caer, y se mantienen a una temperatura de entre 18 y 23 grados para evitar que se desinflen. Están elaborados de látex biodegradable.
El confeti -casi media tonelada de papelitos-, también está hecho con material biodegradable y antiinflamable.
Globos y confeti serán liberados alrededor de las 23.00 horas locales (03.00 GMT del viernes) para hacer realidad su efímero destino.
La operación de suelta de los globos es un ejemplo más de la complejidad de la organización de una convención y de cómo está sujeto a un guión perfectamente estudiado.
Prueba de ello son las decenas de voluntarios que durante las sesiones de la Convención distribuyen entre los más de 4.000 delegados las distintas pancartas que deben agitarse para crear ese mar en movimiento de letreros y estandartes que arropan a cada uno de los oradores.
Por ejemplo, el martes pasado, cuando Barack Obama, una de las estrellas ascendentes entre los líderes demócratas, pronunciaba su brillante discurso, los voluntarios empezaron a distribuir las pancartas del siguiente orador estelar, nada menos que la mujer de John Kerry, Teresa Heinz-Kerry.
Mientras las pancartas subían, pasadas de mano en mano, los estrados del FleetCenter, algunos delegados empezaron a levantarlas, dejando ver el nombre de la heredera de la salsa "ketchup" Heinz.
Faltó tiempo para que un avezado organizador se percatase de la mezcla de símbolos que se estaba organizando y saltase al suelo del estadio para ordenar a los delegados, con enérgicos gestos, que escondiesen las pancartas hasta que Teresa Heinz-Kerry subiese al estrado.
En la noche de hoy, los organizadores extremarán el cuidado para que los carteles de Kerry estén en su lugar en el momento adecuado y los globos caigan en el momento preciso para adornar la imagen del candidato presidencial. EFE
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