-incluye detalles sobre cortejo y autoridades en el velatorio-
por Alba Valverde
Los Angeles (EEUU), 7 jun (EFE).- Miles de ciudadanos desfilaron hoy ante el féretro con los restos del ex presidente Ronald Reagan, que quedó instalado hoy en la biblioteca-museo que lleva su nombre en Simi Valley, donde expresó su deseo de reposar para siempre.
En los primeros 45 minutos desde que la biblioteca abrió sus puertas al gran público, 1.500 personas rindieron respetos a este "eterno optimista", como definió la ex primera dama Nancy Reagan al que fuera su esposo en la revista "Time", fallecido el sábado pasado a los 93 años.
A la cabeza se encontraban el gobernador de California -cargo que ocupó Reagan-, Arnold Schwarzenegger -también actor de profesión como el fallecido presidente-, y su esposa, Maria Shriver, que depositaron un ramo de rosas blancas sobre el féretro envuelto en la bandera estadounidense.
La primera pareja californiana fue seguida de multitudes: la biblioteca está lista para que unas 2.000 personas a la hora puedan circular en la habitación donde se encuentra el féretro.
Una flota de 27 autobuses se encarga de cubrir la distancia de unos ocho kilómetros desde una universidad cercana, cerrada provisionalmente, cuyas instalaciones están haciendo las veces de aparcamiento.
Muchos visitantes llevaban pequeños claveles y banderas de EEUU, mientras que otros realizaban el saludo militar.
El candidato demócrata a la presidencia de EEUU, John Kerry, que ha cancelado temporalmente su campaña electoral, anunció hoy que planea visitar la biblioteca mañana, martes.
La caravana fúnebre con el féretro, envuelto en la bandera estadounidense, partió de una funeraria en Santa Mónica hacia las colinas de Simi Valley, a unos 30 kilómetros de Los Angeles, donde se encuentra su biblioteca-museo.
A su llegada, el féretro fue transportado por soldados de las cuatro armas de EEUU en uniforme de gala, mientras se entonaban varios himnos, en una pomposa ceremonia transmitida en directo por las cadenas de cable de EEUU.
Por expresa petición de una frágil y delgadísima Nancy Reagan, -de traje negro, pendientes y collar de perlas y grandes gafas de concha de cristal claro- la familia y allegados más cercanos se despidieron primero del ex presidente con una ceremonia privada.
Antes, la que fuera primera dama, de 82 años, leyó algunas notas de agradecimiento que simpatizantes de Reagan habían depositado junto con banderas, fotografías y frascos de "jelly beans" -su golosina favorita- en las inmediaciones de la casa fúnebre.
La ex primera dama estaba acompañada de sus hijos, Ron Reagan y Patti Davis.
Esta última, con el cabello suelto y vestida con una camisa blanca y falda negra corta, tomó la mano de su madre mientras el reverendo de la parroquia de Bel Air donde Reagan solía acudir antes de caer enfermo pronunciaba un corto sermón.
"No habrá más dolor ni llanto, damos gracias de que este mundo es un lugar mejor porque él estuvo aquí", dijo el pastor.
El miércoles próximo, el féretro será trasladado a Washington, donde se celebrará un funeral de Estado, el primero desde la muerte del ex presidente Lyndon B. Johnson en 1973, y se prevé que sean las mayores desde las exequias realizadas por John F. Kennedy en 1963.
El presidente estadounidense, George W. Bush, declaró un día nacional de duelo para el próximo viernes, cuando se celebrará el funeral en la Catedral Nacional de Washington y, posteriormente, Reagan será enterrado en California.
Sólo a la inauguración de este museo en 1991 asistieron más de 4.000 invitados, desde legendarias estrellas del cine como James Stewart, Charlton Heston o Zsa Zsa Gabor hasta la mayor reunión de ex presidentes, con la presencia de Richard Nixon, Jimmy Carter, Gerald Ford y George Bush padre.
Esto da una idea de las dimensiones de hasta dónde llegará el peregrinaje que comienza hoy, desde todas las esquinas del país, para homenajear al gran héroe republicano de EEUU. EFE
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