La promoción y apoyo a la microempresa quizás no sea la única estrategia para combatir la pobreza, pero sí una de las más importantes y efectivas. Grameen Bank, también conocido como el Banco de los Pobres, según palabras de su fundador Muhammad Yunus, tiene como misión central combatir la pobreza.
Un proyecto exitoso. Lo anterior ha quedado demostrado a lo largo de mas de 20 años de este banco y sus empresas filiales, con mas de 9 millones de clientes atendidos, casi todos mujeres pobres, que han recibido hasta la fecha cerca de 10.000 millones de dólares en micropréstamos, que les ha permitido salir del nivel de mínima subsistencia, para tener un pequeño negocio, con el que han logrado mejorar la situación económica de su familia, e impulsar firmemente el desarrollo económico y social de Bangladés, país de origen de Yunus. En el libro “Microcredit, poverty and empowerment” editado en la India en 2005, se compendian distintos experimentos realizados en el sureste asiático, que es la región donde se concentran las dos terceras partes de la pobreza del mundo, y se comentan diversos programas patrocinados por Naciones Unidas, South Asia Poverty Alleviation Programme y Banco Mundial, basados en el uso exitoso de empoderamiento de la mujer como estrategia de combate a la pobreza.
El enfoque es triple: a) Movilización social de mujeres pobres, mediante su organización en grupos solidarios de fomento del ahorro, cooperativas y centros comunales de cuido de niños, lo cual se resume en el término Formar Capital Social. b) Capacitación para el desarrollo de conocimientos y destrezas para el trabajo y la administración de pequeños negocios. c) Microfinanciamiento. De la aplicación de estos programas han surgido dos bandos, uno que asegura que el microcrédito por sí solo es una panacea para el combate a la pobreza, bajo el argumento de que, solo con capital físico y monetario, se puede lograr el progreso y el empoderamiento de la mujer pobre, mientras que el otro grupo le encuentra fallas y efectos nocivos tales como trabajo excesivo y poco tiempo para los hijos, afirmando que lo mas importante es la formación y fortalecimiento del llamado capital social, con el cual, sostienen, la mujer pobre puede emerger de su situación, empoderarse por sí sola y abrirse paso en la vida.
En mi opinión ambas cosas son necesarias, e incluso creo que el verdadero éxito del microcrédito radica en el fortalecimiento previo, o al menos simultáneo del capital social, basado en nexos solidarios, capacitación y organización social, mediante asesoramiento y apoyo. Sin esto el microcrédito puede convertirse en apenas un alivio temporal para el beneficiario, y un crédito de alto riesgo y escasa recuperación, para el otorgante.
Se agrava la pobreza: Es bien sabido que la pobreza no ha disminuido, sino que incluso se ha incrementado en los últimos 2 años con la crisis, con el agravante de que también ha aumentado la desigualdad social. En el libro: “Igualiticos” su autor, Carlos Sojo, nos dice: “La distancia entre el ingreso de las familias del 20 por ciento más pobre, se ha acentuado en relación con el ingreso del 20 por ciento más rico”, indicando que “la proporción del ingreso que va al 20% mas rico, pasó del 43% en 1988, al 54% en el 2004, con lo que este último grupo recibe 17 veces mas que el del 20% mas pobre”.
Por su parte Yunus en su obra: “Creating a world without poverty”, afirma: “El 94% del ingreso mundial lo percibe el 40% de la población, mientras que el otro 60% vive con apenas el 4% del ingreso mundial “, y agrega que mil millones de personas en el mundo viven con apenas 1 dólar diario. En Costa Rica se estima que la pobreza que había descendido al 18% de la población en el 2007, ha vuelto a subir como consecuencia de la crisis, a niveles que superan el 20% en el 2010. Mucha gente vive con salarios inferiores al salario mínimo. Hace poco se supo de un caso de un empresario “generoso” que empleaba a un joven de 16 años, con un salario de 60.000 colones al mes, trabajando 60 horas semanales, y se justificaba diciendo que corría un riesgo empleando a un menor sin la debida autorización paterna. Se sabe de muchas personas pobres que aceptan y callan, por extrema necesidad, salarios bastante menores que el salario mínimo.
Un caso doloroso. Hay quienes sostienen que es imposible erradicar la pobreza, y no les falta cierta razón, por ser un problema extremadamente difícil. Muchos se contentan con dar de vez en cuando una limosnita a algún indigente por la calle, mientras creen que la pobreza no es su problema. Recuerdo que en una ocasión le pedí un donativo para la obra salesiana de niños de la calle, a un acaudalado empresario, y me contestó: “Yo también fui pobre, que trabajen para que se hagan ricos como yo” y se negó a donar la mísera cantidad que le estaba pidiendo. Siempre he creído que desiguales hemos sido, somos y seremos, como consecuencia de diferencias de origen, formación y ejemplo hogareño en valores, como voluntad, trabajo, ahorro, perseverancia , disciplina, y del grado de escolarización que logremos, pero no por esto debemos negarnos a contribuir de alguna manera, en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, sobre todo cuando se remonta a niveles vergonzosos, como los que con frecuencia vemos.
Misión humanitaria: En artículos anteriores propuse la creación de un banco para los pobres, un banco para todos, y he ofrecido mi experiencia en banca y finanzas, cimentada con sensibilidad y solidaridad humana, para promover e iniciar un proyecto de micro financiamiento . Mi idea tuvo acogida y un grupo de distinguidos profesionales, empresarios y luchadores sociales, decidieron apoyarme para concretar este sentido proyecto. Puedo decir con satisfacción que recientemente celebramos la asamblea constitutiva de Asoprome, una asociación civil sin fines de lucro, cuya misión será brindar servicios de capacitación y asesoramiento a microempresarios, especialmente a mujeres pobres. Asimismo, otorgarles financiamientos para sus emprendimientos, en condiciones accesibles para ellas y recuperables para nosotros, que les permita lograr sus objetivos y mejorar su condición socioeconómica.
Estamos recién constituidos, con una misión humanitaria, ahora necesitamos y pedimos apoyo y alianzas con instituciones locales, e internacionales de combate a la pobreza, al igual que de empresas con responsabilidad social, que nos permitan obtener recursos para poder acometer con prontitud y eficiencia nuestra misión, para beneficio de tantas mujeres humildes, emprendedoras, trabajadoras, cabezas de familias , con niños que alimentar y educar. Nuestro compromiso es responderles a unos y a otros. ¡Que así sea!