Oklahoma City. Los familiares de las víctimas y sobrevivientes del atentado dinamitero en Oklahoma City expresaron desahogo hoy tras la ejecución de Timothy McVeigh, el hombre hallado culpable del crimen.
Algunos familiares y sobrevivientes que presenciaban la ejecución en un circuito cerrado de televisión, relataron que cuando McVeigh miraba a la cámara, sintieron que los estaba viendo.
La ejecución fue mostrada a 232 sobrevivientes y familiares en el Centro de Transferencias Federales, donde una gran pantalla de televisión fue instalada.
En la unidad de ejecuciones en la prisión federal en Terre Haute, Indiana, la cámara realizaba una toma en picada, y McVeigh antes de morir fijó su mirada hacia arriba, pareciendo concentrarse en la lente.
A casi 1.000 kilómetros, en Oklahoma City, Larry Whicher, quien perdió a su hermano Alan, de 40 años, consideró que la mirada dijo más que muchas palabras.
``Pienso que Alan estaría satisfecho, no por la muerte de Timothy McVeigh, sino por la fortaleza y justicia que esta nación ha mostrado en conjunto'', dijo Whicher.
``Creo que vi hoy la cara del mal'', dijo Kathy Wilburn, cuyos nietos Chase y Colton Smith, de tres y dos años respectivamente, murieron en el ataque del 19 de abril de 1995.
Karen Jones, quien perdió a su esposo Larry, de 46 años, dijo que McVeigh ``nos dio esa misma mirada que me hace pensar que obtuvo lo que quería''.
Kathleen Treanor, cuya hija y suegros murieron en el edificio federal, dijo que la transmisión fue respetuosa, pero Jones refirió que escuchó a algunas personas aplaudir cuando la ejecución fue consumada.
En el lugar del atentado, donde se levanta ahora un monumento, no hubo un anuncio oficial sobre la muerte de McVeigh. La gente escuchó la noticia en la radio o se aglomeró alrededor de algún televisor de baterías.
Janice Smith, cuyo hermano de 46 años, Lanny Scroggins, murió en el estallido, rezó con sus niños. ``Se acabó'', dijo, ``No tenemos que continuar más con él''.
En el lugar, fue instalada una nueva placa que dice: ``McVeigh es ejecutado por una inyección letal el 11 de junio del 2001, en la Penitenciaría Federal en Terre Haute, Indiana''.
Más temprano, los asistentes efectuaron una vigilia silenciosa de 168 minutos, uno por cada persona fallecida en el ataque del 19 de abril de 1995.
Lynne Gist, cuya hermana de 32 años, Karen Gist Carr, murió en el atentado, rompió en llanto cuando se arrodillaba.
En contraste, varios opositores a la pena de muerte se reunieron junto a una imagen de Jesucristo en la cercana iglesia católica de Saint Joseph, donde unieron sus manos y rezaron el Padrenuestro cuando fue anunciada la muerte de McVeigh.
``El gobierno de Estados Unidos ha elegido estar hoy en el lado equivocado de nuestra historia'', dijo Kevin Acers, presidente de la rama de Amnistía Internacional en Oklahoma. Consideró que lo hecho por McVeigh era una catástrofe, pero su muerte ``logra poco o nada''.
El secretario de Justicia John Ashcroft, quien autorizó la transmisión por circuito cerrado, se encontraba en Oklahoma City cuando vino la ejecución, pero no observó las imágenes.
Susan Dryden, del Departamento de Justicia, dijo que Ashcroft quería reunirse con los sobrevivientes y los familiares de las víctimas, ``de modo que pudiera expresar de nuevo su profundo pesar por la pérdida de los seres queridos en esta terrible tragedia''.
Kathy Dutton, quien perdió a un sobrino en el ataque, dijo que Ashcroft habló durante unos cinco minutos y se disculpó por el retraso en la ejecución, programada originalmente para el 16 de mayo.