MEXICO (AFP) - Una fuerza especial del Ejército mexicano fue creada por el presidente Felipe Calderón para dar "apoyo a las autoridades civiles en el combate a la delincuencia organizada", aunque expertos alertaron sobre una eventual militarización de la seguridad pública interior.
La misión de ese cuerpo de elite es apoyar al gobierno "en tareas de restauración del orden y seguridad pública, en el combate a la delincuencia organizada o en contra de actos que atenten contra la seguridad de la nación", detalló el decreto oficial, que entró en vigor este jueves.
El destacamento es creado tras un incremento de la violencia del narcotráfico en varios estados del país, que ha dejado en este año un saldo de más de 758 ejecuciones, pese a un vasto operativo en esos estados en los que ya toman parte tropas militares.
Si bien el dictamen presidencial aclara que la actuación de las fuerzas especiales "estará regida por el respeto irrestricto de los derechos humanos", algunos expertos mostraron su preocupación sobre una eventual militarización de la seguridad pública en México.
"A mí me parece esto muy preocupante, que las fuerzas armadas estén tomando este tipo de medidas, porque deja muy claro que no tenemos en México un Estado de derecho cabal, y el Ejército tiene que hacer labores de policía", dijo a la AFP el analista Jaime Cárdenas.
Adicionalmente, la actuación de la milicia "puede recordar viejas épocas de la represión en el país", comentó Cárdenas, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en referencia a la activa participación del Ejército en la década del '70 cuando esa fuerza combatió a grupos guerrilleros de izquierda.
En ese mismo sentido se pronunció el constitucionalista Lorenzo Córdova, quien dijo a la emisora W radio que "los términos del decreto son muy amplios y pudieran usarse para reprimir" no sólo a la delincuencia.
No obstante, considerando que en 2006 unas 4.000 personas fueron ejecutadas, entre ellas decenas de policías, según datos de la presidencia mexicana, esta semana el gobernador del estado de Michoacán (oeste), Lázaro Cárdenas, admitió que la lucha contra el narcotráfico solo puede librarse con el Ejército.
"No hay actualmente una fuerza en el país, objetivamente hablando, que tenga la capacidad de enfrentar al crimen organizado, el cual está mostrando a todas luces la magnitud de su poder", aseveró el funcionario.
La semana pasada, cinco militares y un sicario murieron, y otros tres soldados resultaron heridos tras ser emboscados en una carretera de Michoacán, en tanto que el pasado lunes, en esa misma entidad, cuatro civiles fallecieron durante un intenso tiroteo entre militares y narcotraficantes.
Según el gobierno mexicano, el recrudecimiento de la violencia es una respuesta del narcotráfico a los operativos de seguridad que desde diciembre pasado aplican miles de policías federales y el Ejército, principalmente en el norte y oeste del país, una medida que ahora se verá reforzada con las fuerzas especiales de apoyo.
Sin embargo, en el Congreso mexicano legisladores de la oposición consideran que las fuerzas armadas deben regresar a los cuarteles.
"Si las policías no sirven que las cambien, pero que el Ejército mexicano, en un periodo muy conveniente de tiempo, regrese a sus labores habituales", dijo el senador Manlio Fabio Beltrones, del ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI).
"Lo que ocurre es que (en el gobierno) hacen una argumentación simplista, lo que dicen es 'como la policía es corrupta y no es profesional, pues entonces el Ejército', cuando hay otras medidas posibles para combatir la delincuencia", aseguró el analista Jaime Cárdenas.
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