MEXICO (AFP) - 'Chivo' tiene tres años, mide 90 cm, pesa 84 kg, su piel es blanca con manchas negras y quiere ser uno de las mejores perros del mundo en una competencia que en mayo próximo se realizará en México.
Este Gran Danés Arlequín, campeón en Estados Unidos, vive desde noviembre de 2006 en una casona de la capital mexicana al lado de 12 "hermanos" de raza, que asoman por balcones y ventanas en un fantasmal espectáculo.
"'Chivo' es el consentido, no sólo por ser un excelente perro, sino por cómo llegó a mi vida", comenta el "padre adoptivo" del perro, Sergio Rodríguez, un mexicano de 43 años, en entrevista con la AFP.
Desde hace 20 años, Sergio, que estudió arte, vive dedicado a la crianza de arlequines y su gran oportunidad es la Exposición Mundial Canina, a realizarse del 24 al 27 de mayo.
"Esta es la cita más importante en exposiciones de perros a nivel mundial. Vendrán perros de todo el mundo", explicó a la AFP, Luis Martínez, un manejador de perros de 31 años de edad.
"Al momento de juzgar, se ve la pureza de raza, el estado, la trayectoria, la obediencia de los perros", explica por su parte Carlos Sánchez, de 38 años de edad, veterinario que también participará en la Exposición Mundial Canina.
"Mi vida son los perros, me dan lo que necesito para sobrevivir. A cambio, están en un buen lugar, tienen comida, paseos y mucho cariño", dice Rodríguez al comparar la vida de sus canes con la un criadero común.
Originalmente llamado 'Aries', 'Chivo' se atravesó en internet con Sergio, cuando éste buscaba un perro campeón estadounidense para cruzarlo con Parmalat, su mejor hembra.
Sin saber inglés, Sergio habló al criadero Fleckenhaus, en Tucson, Arizona, donde vivía 'Chivo'.
"Me contestó Sherron, su dueña y criadora, no hablaba español pero su esposo, Pete, sí (...) y acordamos la cruza en 1.500 dólares", recuerda.
Parmalat entró en celo en febrero de 2006 y Sergio viajó a Nogales, Sonora (norte de México), frontera cercana a Tucson, pero su visa estaba vencida y tuvo que pedirle a un amigo que atravesara la frontera con el perro. "Por teléfono, le dije a Pete que llevara a 'Chivo' cerca del cruce para conocerlo aunque fuera de lejos".
Pero Pete y Sherron sorpresivamente llegaron a México. "Trajeron a 'Chivo', pero no pudimos cruzar a los perros y Sherron me dijo: '¿Me tienes confianza? Déjame llevarme a Parmalat para cruzarla'. Con los ojos cerrados se la entregué", recuerda.
Durante ocho días, Sergio se las ingenió y cruzó ilegalmente la frontera para cenar con sus nuevos amigos y recoger a Parmalat luego de la cruza con 'Chivo'.
"Nos despedimos como familia, fue muy especial esa amistad con Sherron. Prometimos reencontrarnos", comenta el criador mexicano, quien jamás volvió a ver a su amiga.
De la camada de 'Chivo' y 'Parmalat', el mejor cachorro fue 'Aslan', que Sergio vendió por 7.000 dólares, el más caro de su criadero.
"Compré ese cachorro porque tiene carisma", comenta Alberto Landetta, un médico de 39 años propietario de 'Aslan'. "'Chivo' es un excelente perro y 'Parmalat' nació cuando murió la mamá de Sergio, era la única hembra y el mejor cachorro. Fue un regalo de su mamá".
Cuando 'Aslan' ya triunfaba en México, Sherron recayó de un viejo cáncer y estaba al borde de la muerte.
"Era septiembre de 2006, Sherron estaba hospitalizada y su principal preocupación era 'Chivo'. Pedía fotos de 'Aslan', su 'nieto' campeón", explica Sergio con los ojos llorosos.
Antes de morir, Sherron le ofreció 'Chivo' a Sergio por 20.000 dólares no obstante que había ofertas públicas hasta por 40.000.
El criador mexicano buscó un socio capitalista pero en el contrato se estableció que 'Chivo' viviría con él. "Sherron decía que 'Chivo' sólo podía estar conmigo y también me heredó a 'Dovei', su mejor perra", dice.
© 2007 AFP