Por Beatriz Juez
Berlín, 7 ene (EFE).- La canciller alemana Angela Merkel anunció hoy que pedirá el próximo viernes al presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, que cierre el centro de detención de la Base Naval de Guantánamo (Cuba) tras las denuncias de casos de tortura, en la que será su primera visita a EEUU desde que accedió al cargo.
Merkel quiso quitar un poco de hierro al asunto, después de que el semanario "Der Spiegel" anunciara que en su próximo número publicaría una entrevista con la nueva canciller de Alemania, en la que ésta asegura que "exigirá" a Bush el cierre de Guantánamo.
"Una institución como Guantánamo no puede ni debe existir así a la larga. Se deben encontrar medios y formas para dar otro trato a los prisioneros", dijo Merkel a este semanario, en referencia a las múltiples denuncias por torturas en Guantánamo.
La canciller rebajó, sin embargo, hoy un poco el tono cuando fue preguntada sobre la cuestión en una rueda de prensa tras una reunión de la Ejecutiva de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), en Maguncia.
Curiosamente Merkel se reunió en febrero de 2005 con Bush en esta ciudad alemana, donde expresó su deseo de mejorar las relaciones con el socio transatlántico si salía elegida canciller.
Merkel, que se convirtió el pasado 22 de noviembre en la primera mujer canciller de Alemania, dijo que no se trata de "formular exigencias" ante Washington, sino simplemente de "un intercambio de opiniones" en el que explicará a Bush su "opinión y posición" sobre Guantánamo.
"Tal y como lo digo aquí (en Alemania), lo diré allí" (en Estados Unidos), aseguró la canciller, que cuando era jefa de la oposición levantó mucha controversia en Alemania al viajar en febrero de 2003 a Washington para distanciarse de la posición anti-guerra de Irak del gobierno del entonces canciller, Gerhard Schroeder.
En esa visita, la entonces jefa de la oposición insistió en que Schroeder no hablaba en nombre de todos los alemanes, violando una regla de oro no escrita de la cultura política alemana: no criticar la política exterior del gobierno en el extranjero.
Merkel, quien ha recibido el aplauso unánime tanto de la oposición como de sus socios de coalición por pedir a Washington que cierre Guantánamo, ha rectificado su postura desde que ha asumido el gobierno de gran coalición con los socialdemócratas y parece dispuesta a hablar de tú a tú a Estados Unidos, tal y como comenzó a hacer su antecesor en el puesto.
Merkel se estrenó en la cancillería con sendos viajes a París y Bruselas, lo que algunos medios interpretaron como un intento de reafirmar su compromiso con la Unión Europea y con el motor franco-alemán.
Tras su llegada al poder, la canciller ha asegurado que defenderá el respeto de los derechos humanos sea cual sea la importancia comercial o estratégica del interlocutor.
El objetivo de la visita de Merkel a Estados Unidos es mejorar las relaciones bilaterales entre Washington y Berlín, tras su enfriamiento a raíz de la oposición de Schroeder a una guerra en Irak sin mandato de Naciones Unidas.
Pero Merkel no empezó con buen pie su mandato, pues el pasado mes de diciembre ya tuvo algunos roces con la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, al declarar en una rueda de prensa conjunta que Washington había admitido "errores" en la lucha antiterrorista, lo que Rice desmintió posteriormente.
Merkel manifestó entonces su satisfacción por el hecho de que Rice hubiera reconocido que el secuestro a finales de 2003 del alemán de origen libanés Jaled Al Masri por parte de la CIA fue un "error", aunque la secretaria de Estado de EEUU no fue tan concreta ante la prensa y habló en términos más generales sobre lucha antiterrorista.
Por otro lado, "Der Spiegel" anunció hoy que Berlín y Ankara pedirán juntos a Washington que ponga en libertad al turco-alemán Murat Kurnaz, encarcelado desde hace cuatro años en Guantánamo (Cuba), donde, según su abogado, ha sido torturado.
Sin embargo, todavía no esta claro si será Merkel en persona quien pida a Bush su liberación durante su reunión o se hará a través de vía diplomática.
En la base de Guantánamo, enclavada en el extremo más oriental de la isla de Cuba y controlada por el Gobierno de Washington desde 1903, hay actualmente unos 500 presos calificados por Estados Unidos como "combatientes enemigos" y contra los que no hay cargos ni se encuentran en proceso judicial. EFE
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